Ana María García Blanco

Punto de Vista

Por Ana María García Blanco
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Un reglamento Montessori para una verdadera reforma educativa

En estos días de Navidad las familias de Escuelas Públicas Montessori les han hecho un gran regalo a sus hijos: trabajan día y noche para que se apruebe el Reglamento de la Ley Núm. 277 del 2018, que hace un año estableció la Secretaría Auxiliar de Educación Pública Montessori (SAEM) y que el mismo cumpla con el espíritu de dicha ley.  

Más de 17,000 niños y jóvenes de Puerto Rico crecen en una cultura de participación, de trabajo colectivo y compromiso con el bien común. Familias de más de 30 municipios alrededor de la isla hacen justicia al hacer accesible Montessori al sistema público. Esta semana les vimos sentados con el secretario de Educación solicitando al ejecutivo que proteja la educación que ya sirve bien a sus hijos.    

Este grupo de familias llegó con las manos llenas. Traen: un borrador de reglamento que redactaron maestro/as y padres en mesas redondas a principios del verano 2019, un conocimiento profundo de lo que es Montessori y lo que se necesita para su implementación, y la experiencia de haber tenido un SAEM que les sirvió bien durante seis años.   

La comunidad persigue la implementación auténtica de la filosofía y metodología Montessori, y la protección de cada uno de los elementos esenciales para dicha pedagogía: organización escolar multiedad e inclusiva, horarios con periodos extensos que permiten el aprendizaje natural, la preparación de ambientes educativos en los salones de clases, el currículo y su planificación para cada etapa del desarrollo, evaluación de progreso académico que fomenta y persigue la motivación intrínseca, entre otros. 

Este reglamento provee para la construcción de equipos de trabajo idóneos a través del reclutamiento y contratación especial de todo personal docente y de apoyo. Todos los adultos de una escuela Montessori deben seguir el “mismo libro” y participar de la misma formación.  Solo así se crea la cultura de sana convivencia, respeto al niño y vara alta que ya ha probado ser exitosa en Puerto Rico por más de 20 años. 

Este reglamento provee para que sea el personal especializado de SAEM el que dicte las políticas públicas que afectan asuntos medulares del proyecto, como la evaluación del personal docente y directivo, el desarrollo profesional y el uso del presupuesto.  

Cuando la Secretaría tenga los poderes que la Ley 277 le confiere podrá ahorrar una buena cantidad de fondos —evitando la compra de materiales y servicios que no les sirven, evitando que nuestros maestros tengan que participar de talleres que nada tienen que ver con su praxis; y podrá proteger además los días lectivos y el tiempo del niño.   

En Puerto Rico tenemos muchas leyes en el área de educación. Muchas de estas no son leyes vivas. La comunidad de Montessori para Todos, padres y madres, le hace un regalo de Navidad a Puerto Rico. Esta comunidad de más de 35,000 padres y madres está acompañando al DE para que le dé vida a una ley que trae a la mesa una reforma de pedagogía viva y verdadera.

La autora es Directora Ejecutiva del Instituto Nueva Escuela, que apoya a las escuelas públicas Montessori  

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