Pedro Pierluisi

Punto de vista

Por Pedro Pierluisi
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Un servicio público renovado

El servicio público contaba antes con un gran prestigio y era un orgullo trabajar en el gobierno.  Desafortunadamente, ahora el gobierno de Puerto Rico no tiene buena fama.  Por años se le acusa de tener demasiados empleados, intromisión política indebida, falta de eficiencia y una alta incidencia de corrupción.  Sin embargo, yo conozco la valía y la honestidad de la gran mayoría de nuestros servidores públicos, y al mismo tiempo soy consciente de los retos y dificultades que enfrentan.  Las generalizaciones contra ellos no son productivas ni nos dirigen hacia el servicio público que todos queremos.

Por ejemplo, en años recientes ha habido una marcada reducción en el número de empleados públicos y, en busca de ahorros, el gobierno ha incentivado el retiro voluntario de empleados de todas las agencias.  A pesar de que eso ha conllevado algunas eficiencias y un ahorro en nómina, el resultado ha sido que muchas agencias hoy padecen de falta de personal clave, que muchos empleados se tienen que mover a posiciones sin el debido entrenamiento y que la memoria institucional del gobierno ha desaparecido, afectando su habilidad de servirle efectivamente a nuestra ciudadanía. Las consolidaciones de agencias y los recortes de gastos se han hecho sin recibir el insumo de nuestros empleados públicos, que son quienes conocen las funciones de las agencias, saben dónde está la grasa y de dónde pueden sacarse los ahorros, y pueden ofrecer soluciones innovadoras para hacer al gobierno más eficiente y reducir sus costos.

Peor aún, con cada cambio de administración las agencias recurren a la contratación de nuevos consultores que demoran en entender el funcionamiento del gobierno, no traspasan su conocimiento a los servidores públicos para que ellos puedan sustituirlos, y cobran grandes cantidades de dinero, lo que acaba costándonos más.

El gobierno de Puerto Rico necesita una fuerza laboral profesional, preparada y bien remunerada.  Ya hemos perdido demasiados empleados públicos.  Lo que necesitamos hacer es apoyar, adiestrar, y remunerar adecuadamente a los que tenemos y reclutar a los que nos hacen falta. La profesionalización del servicio público es lo que nos va a ayudar a mejorar al gobierno.

La Ley del Empleador Único provee los mecanismos para lograr la movilidad, flexibilidad y balance presupuestario que requiere el gobierno.  A pesar de que ha habido grandes avances en su implementación, tiene que ser una prioridad establecer el plan uniforme de retribución para todas las agencias públicas. No es razonable esperar que los empleados públicos se muevan de agencia cuando hay disparidades significativas en las escalas salariales para el mismo tipo de trabajo. 

La meta tiene que ser minimizar la contratación de servicios profesionales para toda tarea que deba realizar un empleado gubernamental.  A toda empresa que sea contratada para brindar servicios en una agencia tiene que exigírsele el traspaso de la información y capacidad para poder prescindir de sus servicios una vez el personal del gobierno esté debidamente adiestrado. De ese modo logramos capacitar a nuestros servidores públicos ante cualquier cambio o nueva tecnología necesaria en el gobierno y al mismo tiempo ahorramos dinero del fisco, reduciendo la dependencia en contratos que tenemos hoy día. 

La eliminación de tantos contratos de servicios profesionales que conllevan un gasto enorme de fondos públicos promoverá mayor transparencia en el gobierno y también servirá para reducir las incidencias de corrupción.  

A la misma vez, es importante crear oportunidades adicionales de empleo en el gobierno para los jóvenes que recién entran al mundo laboral, para que logren ganar experiencia en su desarrollo profesional.  Y de igual manera, hay que aprovechar el conocimiento y la capacidad de nuestros ciudadanos de la tercera edad, ofreciéndoles programas de servicio público temporero o a tiempo parcial, ya que ello aumentará la efectividad y productividad de nuestro gobierno.

El gobierno está para servirle a su pueblo, por lo que tiene que establecerse un sistema de servicio público eficiente, costo-efectivo y profesional.  Nuestros servidores públicos tienen todo el potencial de ser la clave del éxito en esta gesta.  Yo creo en ellos y aspiro a que recobren la confianza de nuestro pueblo para vuela a ser un honor servir en el gobierno.

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