Epifanio Jiménez

Tribuna Invitada

Por Epifanio Jiménez
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Un terremoto en lugar de María

Los efectos de eventos sísmicos y de huracanes deben considerarse estados de vulnerabilidad en la revisión o confección de los Planes de Manejo de Emergencias y Seguridad.

Debido al huracán María, hubo que rescatar a ciudadanos que se subieron a los techos de estructuras afectadas por las inundaciones. Ello fue consecuencia de la marejada ciclónica, deficientes drenajes y negligencia de la edificación de estructuras, entre otros factores. 

Ante una emergencia sísmica, o terremoto, también tendremos hacer rescates de debajo de  los techos accidentados por desprendimientos de estructuras, equipos que no están fijos o asegurados o por incendios causados por negligencia con tanques de gas, autos y otro material inflamable.  Con este ejemplo, entre muchos otros, definitivamente tenemos que señalar la Planificación como casi la única alternativa para  minimizar la pérdida de vida y propiedad.

El gobierno tiene la responsabilidad de mover a sus agencias de permisología a que lleven a cabo proyectos de mitigación.  ¿Se aseguran de que cumplen con su función antes de comenzar los proyectos? ¿Áreas susceptibles a inundaciones, deslizamientos y al oleaje (tsunami-marejada ciclónica) son regulados de forma eficiente y penalizados monetariamente por violar códigos de construcción? ¿Por qué?

Aprovecho para recordarle que cuando yo era el director estatal de la Defensa Civil en 1996 y luego la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, el comisionado de Seguridad de entonces, el licenciado Pedro Toledo (QEPD), quería construir el Centro de las agencias de Seguridad del gobierno en el terreno donde hoy ubica el Departamento de Recreación y Deportes. Tanto yo como la Comisión de Terremotos que creamos nos opusimos por ser un terreno vulnerable a terremotos.  El gobernador Pedro Rosselló, al escucharnos sobre la vulnerabilidad de esos terrenos para un edificio de muchos pisos como se contemplaba, no permitió que se construyeran esas instalaciones.

La mitigación y la resiliencia son vitales en el hogar, la comunidad, el municipio y el Estado. Pueden evitar las consecuencias en otro evento similar.

Es importante señalar y concienciarnos de que no existen desastres naturales: el término correcto es eventos naturales  dentro del desastre creado por el hombre por la ausencia de la constante planificación, el cumplimiento de reglamentos y leyes no reactivas (después de), como indicó el exrepresentante Víctor García San Inocencio. La base deben ser estudios técnicos profesionales y la trayectoria de emergencias, desastres y catástrofes históricos.

El profesor José Molinelli tiene razón en su artículo “Huracán Muestra Vulnerabilidad a Terremotos”.  Como comenta Molinelli, el huracán María ocurrió dentro de la temporada de huracanes (junio a noviembre), luego del huracán Irma.  Pero el terremoto no avisa: puede ocurrir en cualquiera de los 365 días del año. Estudios señalan que un terremoto fuerte puede acontecer cada 51 a 71 años. El último terremoto en Puerto Rico fue en 1918, en la costa oeste. Ello implica que estamos maduros y vulnerables desde las décadas de 1960 y 1970.

¿Cuáles hubiesen sido los efectos y daños si hubiera ocurrido un sismo en vez del huracán María?  ¿Estamos preparados?  ¿Estudian y practican los ciudadanos el Anejo del Plan Doméstico Familiar sobre qué hacer durante y después de un terremoto?  ¿El gobierno, cómo responderá con el Plan Estatal ante un terremoto sin aviso, siendo catastrófico con María con aviso previo?

El que fracasa en la planificación, lamentablemente planifica para el fracaso.

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