Ana María García Blanco

Punto de Vista

Por Ana María García Blanco
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Un tiempo sin escuela con nuestros niños

Estos son tiempos extraordinarios en que nos sentimos frente a una montaña gigante que tenemos que subir. El mayor reto de la pandemia generada por el coronavirus es el aislamiento social que nos exige. Toda nuestra rutina se trastoca. Y ahí están nuestros hijos mirándonos, necesitando que seamos sus [email protected] Cuando el reto es muy grande, debemos “regresar a casa”, a las cosas sencillas, al orden que nos da tranquilidad.   

¿Qué hacemos con los niños en este tiempo? 

El niño necesita orden y estructura para estar bien, para sentirse seguro y para “construir su persona”. Piensa tu hogar, como si fuera la escuela que quieres para tus hijos: ambiente ordenado, áreas de trabajo, belleza, limpieza, tranquilidad y paz.  Pensemos en tres elementos para esta “escuela en casa”: el adulto, el ambiente y el niño.  

El adulto establece la cultura y el código de conducta que rige el ambiente. Es esencial que los adultos estemos tranquilos y comuniquemos “que todo estará bien”.  Debemos, si es posible, levantarnos temprano, por lo menos dos horas antes de que lo hagan nuestros hijos.  Primero nos preparamos nosotros: meditamos u oramos, escuchamos música, hacemos yoga o ejercicio--recogemos la paz y elevamos nuestras intenciones de bien, cada uno desde nuestras creencias y costumbres. Luego damos una mirada al ambiente y al “plan del día”. 

El ambiente debe llamar al orden y debe haber una agenda. Establezcamos, de acuerdo a los espacios, “rincones” o “áreas”: un rincón de lectura, un área de música y juegos de mesa que podría transformarse en área de arte. Si tienes patio, identificar un área en que los niños pueden salir a la naturaleza, jugar, caminar y hacer ejercicio de forma segura. Si tienes acceso a un balcón, puedes sembrar y beneficiarte, junto a los niños, de algún tiempo de sol.

¿Qué necesitan los niños?  Se adaptan a las situaciones extremas de forma increíble; nos miran y si nosotros estamos tranquilos, así estarán ellos. Debemos observarlos. Observar sus tendencias.  Ellos tienden al orden y al trabajo. Con ellos construyamos una agenda para el día.  

Las rutinas y los tiempos varían de acuerdo a las edades. En la medida que van creciendo, se establece la rutina y la agenda con ellos. Los jóvenes deben participar activamente en la brega que implica esta cuarentena, ser parte de las soluciones y tareas que vamos construyendo. Tal vez la mayor lección es aprender de qué se trata esta crisis, qué nos dice sobre cómo estamos viviendo, qué cosas deberíamos hacer de forma distinta como familia, como comunidad, como pueblo. El currículo vivo que estamos viviendo tiene un valor incalculable. 

Ayudemos a los jóvenes a organizar sus días e insertarse en el tema del momento. Si tenemos vecinos con alguna dificultad, los jóvenes a través de la tecnología pueden ayudarles sin tener que visitarlos; pueden usar sus teléfonos para hacer visitas virtuales a los abuelos y a los vecinos. Pongamos la tecnología al servicio de la empatía. No hay mejor lección que esa. 

Debemos irnos a dormir temprano. Descansar y comer bien. Debemos tener “grupos de apoyo” con [email protected] y otras familias del salón o ambiente de sus hijos, con los cuales comparar notas en las noches o durante el día. Esto es esencial. No nos podemos tocar, pero nos podemos acompañar.  

Para los tiempos de trabajo académico, lo más fácil es seguir los trabajos que ya el niño estaba haciendo en la escuela. La comunidad de guías Montessori, la Secretaria Auxiliar de Educación Montessori y el Programa académico del Instituto Nueva Escuela publicarán semanalmente ideas para llevar a cabo con nuestros hijos. Los mismos se pueden encontrar en Instituto Nueva Escuela Facebook.

Este es un buen momento para visitar museos, para escuchar conciertos gracias a ofrecimientos en línea que se han hecho disponibles por organizaciones culturales de todo el mundo. Podemos estar aislados socialmente, pero es un buen momento para crecer culturalmente junto a los más pequeños. Igual es un buen momento para conocer los tesoros de la cultura puertorriqueña. 

¿Qué debemos evitar? Evitemos el ruido, “perdernos” en la crisis y los días sin rutinas y agendas. Digamos que no a los rincones abarrotados de juguetes, a la TV y/o el radio prendidos todo el día.  Debemos levantarnos todos los días a “construir” nuestra nueva realidad. En estos momentos, todos somos escuela.

José Mujica, luego de estar preso 12 años, y ser uno de los mejores presidentes de Uruguay, comienza el documental sobre su vida diciendo: “del sufrimiento sale la mayor posibilidad”.  De esta situación extrema, nacerán múltiples cosas buenas, entre otras, formas más humanas, más colectivas, más comunitarias y mejores de hacer escuela. 

Establecer la rutina de lunes a viernes es esencial para todos. Miremos este ejemplo:  

7:00-8:00 Despertarnos, prepararnos para el día (lavado, baños, vestirnos—evitar quedarnos en pijama todo el día), meditación/reflexión para el día, preparar el desayuno juntos, servir y compartirlo; recogido del desayuno. 

8:00-9:00 Siempre que sea posible, caminatas por el patio o áreas verdes cercanas (tomar sol es importante), atender mascotas, darles alimento y agua. Si tienes balcón utiliza las horas de sol para aprovechar la luz natural.

9:00-11:30 Trabajos académicos (seguimiento a trabajos que habían comenzado en la escuela—seguir las libretas y libros, los materiales enviados; ver abajo páginas que pueden visitar con actividades e ideas concretas).

11:30-12:00 Preparación de alimentos y área de almuerzo, cocinar y servir juntos.

12:00-1:00 Almuerzo compartido (evitamos la TV), conversamos; recogido de almuerzo, limpieza de platos y mesas.

1:00-2:30 Continúan los trabajos académicos.

2:30-3:00 Recogemos el día de trabajo, evaluamos lo que hemos hecho y lo que queremos hacer mañana.

3:00-5:00 Juegos al aire libre, juegos de mesa, tiempo “libre”.  

5:00-6:00 Baños y preparativos para la cena. 

6:00-7:00 Cenamos en familia.

7:00-7:30 Juegos, programa de niños en la TV o películas de niños.

8:00-8:30 Lectura de cuentos, meditación/oración de la noche y ¡a dormir!

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viernes, 27 de marzo de 2020

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