Hilda Sciera

Tribuna Invitada

Por Hilda Sciera
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Un trascendental acuerdo de mis padres

Este será el primer día de los padres sin mi papito lindo, título más preciado para mi papá, que nunca me puso en duda el amor y entrega que tenía para mí y mis hermanos. Soy de las afortunadas, hijas de padres separados de la década del noventa, cuando el divorcio todavía era un tabú, pero que pudo relacionarse libre y equitativamente con ambos; padre y madre. No intervino el tribunal para custodia ni relaciones filiales, sino que fue mediante acuerdo de mis padres.

Entre un arreglo privado las cosas no tienen título, pero hoy reconozco que me críe bajo custodia compartida. Ambos, mami y papi, eran responsables de mí, estaban encargados de mi cuidado y bienestar y me relacionaba con uno o el otro, sin el dilema de a quién le tocaba.

Digo afortunada porque sé que no fui la norma para la época, ni lo soy para el presente. Es triste reconocer que amigos y compañeros vieron como normal que al separarse sus progenitores solo pudiesen ver a su papá de vez en cuando, o solo conocer que le enviaba dinero de “la pensión”, si alguno.

Más triste aún es reconocer que hemos normalizado que los hijos, cuando sus padres se separan, quedan oficialmente al cuidado de su mamá, quedando para el papá solo dos fines de semana al mes. Al tiempo solo llega la pensión porque o la relación se enfría o porque el proceso para poder ver a su hijo se le hace uno cuesta arriba con su expareja en el Tribunal. Es entonces cuando algunos niños y niñas crecen pensando que no son suficientes, que no fueron merecedores de amor, cuando nada tiene que ver con ellos sino con las diferencias entre sus padres.

En el bienestar y el desarrollo de un niño, tan importante es mamá como papá. Reconociendo lo ante dicho, se promulgó la Ley Protectora de los Derechos de los Menores en el Proceso de Adjudicación de Custodia, Ley Núm. 223 de 21 de noviembre de 2011, cuyo propósito es establecer como política pública la consideración de la custodia compartida y de la corresponsabilidad en los casos de disolución de un matrimonio o de separación de una pareja consensual donde haya menores involucrados. De esta manera se buscaba proteger el derecho de todo niño a disfrutar el afecto, cariño y cuidado de ambos padres. Pero, si esta ley existe, ¿por qué sigue siendo la norma la custodia a un padre, usualmente a mamá? Porque, aunque hemos adelantado jurídicamente, como sociedad reconocemos que mujer es madre, pero al hombre lo despojamos de su rol de padre dejándolo solo como un proveedor. Tenemos que despojarnos de viejas creencias de que los hombres no pueden cuidar o estar con sus hijos sin la ayuda de una mujer.

Este domingo, Día de los Padres, mi papito lindo no estará aquí conmigo físicamente, pero los numerosos recuerdos de los momentos compartidos, las lecciones de vida que me enseñó y todo el amor que me dio en vida lo mantienen vivo en mi corazón y lo harán parte de mi para siempre. Por esoes importante y necesario que los padres se orienten sobre cómo solicitar custodia compartida, no solo como un derecho para el papá, sino un derecho de todo niño a tener una relación saludable con ambos padres para su mejor desarrollo.

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