Eduardo Villanueva

Tribuna Invitada

Por Eduardo Villanueva
💬 0

Un viaje platanero

El domingo 17 de enero tuve una experiencia de alta pedagogía esperanzadora. Un amigo me llevó a ver su finca de varias cuerdas sembradas de plátanos. Me explicó lo que es goteo por riego y por bombas. Diferenció la eficiencia de ambas y me ilustró sobre el uso adecuado del agua para que se desperdicie lo mínimo.

Conocer la historia de la finca cuando era un pastizal y fue reformada para producir plátanos a nivel comercial, es toda una experiencia religiosa, sin dioses ni ídolos de barro.

Saber cómo se combaten las plagas lo más ecológicamente posible, es decir, minimizando el uso de químicos y sembrando semillas como quien escribe poemas en días de lluvia, a mano y a contrapecho de la naturaleza que enfanga el camino de los tractores.

Esos días, la tierra se ama a mano, para que no se detenga la fertilización de la misma por la semilla que no puede esperar que escampe. Los plátanos están tan bien cuidados y amados en la técnica de la siembra, que según crecen, el pecho vertical no les cabe de orgullo y se rajan por la cascara ávidos de que los recojan para comerselos en el ciclo infinito de la alimentación del cliente que los procura.

Allí vi las bombas de agua que se echan al canal para que siempre se garantice hidratar la finca. Observé ratones en el área que parecían hijos de conejos, aparentemente por lo bien alimentado que se está en una finca entre siembras y pastizales. Es el ecosistema que impide que se controle toda plaga como también son las iguanas de palo, que si no fuera por los perros que deambulan en la finca sin verja, tal vez causarían daños cuantiosos en la siembra de plátanos. Generaciones enteras han vivido decorosamente de esa finca, algunos obreros se han criado allí y la conocen como se conoce lo que se ama, casi intuitivamente, presintiendo sus dolores y disfrutando sus humores.

Los vi trabajar un domingo, porque no hay días libres en el cuidado de la siembra. Los frutos no esperan cuando tienen sed y cuando hay que cuidarlos de los males de la naturaleza, que abriga y destruye, que protege y que rompe.

Ver un agricultor sin título de agrónomo, autodidacta, hablando de gases y de químicos, como si fuera del último juego de baloncesto de pelota que vio, es un deleite a los sentidos .Es también una esperanza de que la tierra no abandona a quien cree en ella, como la patria también fortalece a quien le tiene fe y busca dentro de sí la fuerza para defenderla de todo peligro interno y externo. Ya ven; cualquier domingo es bueno para descansar viendo a los que trabajan sin descanso, haciendo lo que les gusta y garantizando que nunca falte alimento para quien lo necesite. Apostando a que se puede producir aquí lo que necesitamos comer y de mejor calidad, teniendo la certeza de que se sembró sin transgénicos y sin contaminantes letales para acelerar la producción.

Un gobernador que dicen que ha sido de lo mejor que hemos tenido, llegó a decir el contrasentido de que la agricultura era anti histórica. Lo dijo en su afán de industrializar para crear empleos a corto plazo. Ya vemos lo equivocado de esa postura que hoy, sin capital externo que invierta, nos tiene quebrados y a punto de sindicatura.

Un economista dijo recientemente que la agricultura significa sólo el uno por ciento del ingreso del país. Mirar únicamente los números y no lo que significa esa industria en alimentos genuinos, en salud preventiva, es un desenfoque, porque quien bien come enferma poco. La preservación de terrenos que evita la erosión y garantiza evitar una crisis alimentaria, es un imperativo que debemos exigir a todos los políticos que pretenden gobernar al país en tiempos de crisis y de la urgente necesidad de ser autosuficientes.

Otras columnas de Eduardo Villanueva

martes, 4 de septiembre de 2018

De hostias y servicios

El abogado Eduardo Villanueva analiza las circunstancias que median en el pleito de las pensiones en la Iglesia Católica

jueves, 2 de agosto de 2018

Empatía necesaria con la gente

El abogado Eduardo Villanueva señala que con la excusa de que la política oficial responde a un programa de gobierno que casi nadie lee, se desoye al pueblo que sufre las consecuencias y la irracionalidad de muchas de esas políticas

lunes, 9 de julio de 2018

El gobierno en anomía

El licenciado Eduardo Villanueva expone la condición de anomía del gobierno estatal

💬Ver 0 comentarios