Charlie Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Charlie Rodríguez
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Un voto de conciencia en el plebiscito

Este domingo, 11 de junio de 2017, los puertorriqueños tendremos la oportunidad de decidir con el poder del voto cuál es el destino político que más le conviene a la Isla, para alcanzar su pleno desarrollo económico y social, una verdadera calidad de vida, progreso colectivo y personal.

Sin dudas, mi voto será bajo el triángulo que define la opción de la estadidad en la papeleta.

Pero mi llamamiento a cada elector es a que emita un voto de conciencia, que reafirme el legado que como ciudadanos y como puertorriqueños, queremos dejar a nuestros hijos y nietos, de una verdadera herencia de dignidad, responsabilidad y progreso.

Al así hacerlo, la consulta plebiscitaria de este domingo reflejará el verdadero sentir de la mayoría del electorado. Una decisión con carácter y convicción.

Cada elector debe examinar en su conciencia, que llegó el momento de acabar con el inmovilismo que han promovido líderes que viven de la indefinición, y que tanto la ha costado a la Isla.

En ese sentido, la Plataforma del Partido Demócrata Nacional aboga porque los puertorriqueños tengan el poder de decidir libremente su destino politico, sin cortapisas ni interferencias de terceros, teniendo como alternativas reales, fórmulas de estatus permanentes y descolonizadoras reconocidas como tales por el derecho internacional.

La consulta es clara en atender este reclamo. De hecho, ha ido más lejos, al aceptar las recomendaciones del Departamento de Justicia federal para que todos los puertorriqueños, encuentren la opción que más se ajuste a su pensamiento e ideología.

Porque lo fundamental del plebiscito es resolver definitivamente el problema de estatus de la Isla. Y se resuelve emitiendo un voto real y contundente sobre fórmulas permanentes que establezcan el verdadero derrotero que Puerto Rico quiere como pueblo.

Insisto que la estadidad es la que garantiza el futuro que queremos y el paso definitivo para un pueblo que ha estado más de un siglo conociendo los beneficios de la democracia americana, pero con una ciudadanía de segunda clase y sin el poder político para que las decisiones en las esferas federales, incluyan los legítimos reclamos de nuestra gente.

Como padre, toda decisión que he tomado en mi vida, ha estado inclinada a proteger el futuro de mis hijas.  Este domingo también defenderé con vigor y sin reservas, el futuro de mi nieta y tres nietos, como el de tantos otros hijos, hijas y nietos que cultivan esperanzas en esta tierra y que florecerán bajo un estatus de dignidad, de igualdad, de plenos derechos y de seguridad social. ¡Por la Estadidad!

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