Orlando Parga

Punto de vista

Por Orlando Parga
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Un voto desde la ilegitimidad

¡Entérate! Somos un pueblo ilegítimo y existimos al margen de las normas internacionales porque, desde el final de la Segunda Guerra Mundial y la creación de las Naciones Unidas en 1945, se deslegitimó al colonialismo y expuso al descrédito a las potencias que se aferraron a la posesión de territorios no autónomos… y por más que intentemos desconocerlo, somos parte de esa historia. Hasta el año de 1953, Estados Unidos estuvo obligado a rendir un informe anual a la ONU sobre el desarrollo autonómico de su territorio no incorporado de Puerto Rico; y desde entonces ha tenido que defenderse ante el Comité sobre Descolonización de ese cuerpo mundial a señalamientos consistentes de que, en el caso de Puerto Rico, está en incumplimiento de los acuerdos internacionales. Técnicamente, en términos de derecho internacional, eso nos convierte en parias o “ilegales” e indocumentados, esa tan odiada etiqueta que aplicamos a los que subrepticiamente entran sin papeles por costas, riberas y fronteras para disfrazarse de legitimidad.  Ese fue el pesado bulto que intentamos soltar mediante el fantasioso cuento del Estado Libre Asociado y “lo mejor de dos mundos” hasta que tan recientemente como en 2016 con “Promesa” y “Sánchez Valle”, Washington decidió despertarnos a nuestra cruda realidad colonial.

Desgonzado el embuste no queda otra que aceptar lo que somos o rebelarnos contra eso que somos; y para rebelarse contra lo que fueron, en 1776 las 13 Colonias Americanas no se condicionaron a solicitar permiso de la Corona o el Parlamento Inglés; como tampoco hay que pedir aval o permiso del Congreso o el Departamento de Justicia Federal para preguntarnos en las urnas estas próximas elecciones el 3 de noviembre, si queremos o no seguir siendo colonizados con tablilla de ciudadanía o el “tri-color card” o aspiramos a la plena igualdad de la estadidad. Cada plebiscito o consulta sobre estatus político celebrada en Puerto Rico sin aval o autorización de Washington puso en evidencia la afrenta y transgresión colonial de Estados Unidos. Eso hay que hacerlo y repetirlo hasta que Washington haga caso, a menos que nos guste la inferioridad de la ilegitimidad. La gobernadora Wanda Vázquez no debe pensar en condiciones o trabas para una próxima consulta plebiscitaria junto a las elecciones generales del 3 de noviembre próximo… por lo contrario, tener disponibles docenas de bolígrafos para firmar el proyecto de ley habilitador de otra consulta que diga a Washington que este problema colonial no se va ignorándolo y que acá, para los ciudadanos americanos de Puerto Rico en desigualdad e injusticia, no hay tregua o descanso que valga a la hora de ir en reclamo de nuestra dignidad.

No hay gota de sudor, lágrima o sufrimiento mal invertidos cuando se trata de un planteo moral.

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