Abel Baerga

Tribuna Invitada

Por Abel Baerga
💬 0

¿UPR dependiente?

Ante la inminente realidad fiscal de Puerto Rico, se ha propagado el mito de la Universidad de Puerto Rico como un ente excesivamente “dependiente” del gobierno. Esta mitología parece estar sustentada con cifras y números distorsionados, sin hacer un alto para considerar los esfuerzos que, desde la Universidad, se han hecho para hacerla más sostenible hacia el futuro.

El presupuesto anual de la Universidad de Puerto Rico por los pasados tres años fiscales ha estado entre los $1,400 a $1,600 millones, de los cuales unos $840 millones (aproximadamente 60%) vienen del fondo general por fórmula presupuestaria. Esto significa que la universidad del Estado se agencia un 40% de su presupuesto de contratos, servicios, subvenciones y pagos de matrícula.

No sé de ninguna otra dependencia pública que reciba una asignación presupuestaria por fórmula, que genere el 40% de su ingreso. Sin embargo, parece existir un interés persistente en seguir propagando la imagen de una UPR “dependiente” del gobierno, a pesar de la evidencia.

Algo que tampoco se discute muy a menudo es lo dependiente que es el País de su Universidad. El crecimiento exponencial que tuvo la manufactura avanzada de fármacos, dispositivos médicos y componentes electrónicos para aviones, satélites y “drones” en Puerto Rico, no hubiese sido posible sin la visión y el empeño de muchos en la UPR.

Los currículos de Química, Biología, Ingeniería química e industrial, entre otros, fueron actualizados para producir un egresado capaz de dominar esas nuevas tecnologías de manufactura.

En el Colegio de Mayagüez, el Dr. Alejandro Ruiz y la Dra. Rosa Buxeda crearon el primer programa de Biotecnología Industrial, un currículo agresivo que combina elementos de Química, Microbiología e Ingeniería Química. En Mayagüez también, el Dr. Rodolfo Romañach y la Dra. Darlene Santiago diseñaron la primera línea de manufactura continua para moléculas pequeñas aprobada por la FDA, la cual hoy está en operaciones en las instalaciones de la farmacéutica Janssen en Gurabo, para orgullo de todos los puertorriqueños.

Con estos profesores se han entrenado cientos de ingenieros químicos e industriales y son ellos los que continúan haciendo posible la manufactura avanzada en nuestro suelo.

En el Recinto de Río Piedras, el Dr. Edgar Resto dirige el Centro para la Caracterización de Materiales, una facilidad que por más de veinte años ha brindado apoyo técnico a diversas empresas farmacéuticas en Puerto Rico. Además, en el Centro de Ciencias Moleculares, dos científicos jóvenes, el Dr. Manuel Delgado y el Dr. José González Feliciano, diseñan metodologías novedosas para el análisis de anticuerpos y otros productos biofarmacéuticos a la vez que hacen proyectos de servicio a las empresas biofarmacéuticas.

Todo esto sin cobrarle ni un centavo a la Universidad, ya que devengan su salario de una subvención externa. Historias similares de colaboración estrecha existen entre los departamentos de Ingeniería de Mayagüez y las empresas de aeronáutica y de dispositivos médicos en toda la Isla.

Estas empresas, las llamadas “foráneas”, son responsables de 40% del Producto Interno Bruto de Puerto Rico y contribuyen directamente casi el 20% de lo que entra al erario. Adicionalmente, generan empleos bien remunerados que redundan en más entradas al fondo general mediante las contribuciones sobre ingresos e IVU.

Indudablemente, su permanencia se ha debido, en gran parte, a la contribución enorme de nuestra Universidad con egresados técnicamente competentes y bien formados, y con profesores que han sabido complementar sus inquietudes intelectuales con el desarrollo profesional de sus alumnos. No cabe la más mínima duda de que ese 9.6% que invierte el País en la UPR es recuperado con creces.

Si a esto le sumamos que la UPR también educa a gran parte de nuestros especialistas médicos, dentistas, abogados, contables, salubristas, enfermeros, administradores, y que la Universidad es el gran motor de la producción cultural en el País, nos daremos cuenta de que la UPR no depende tanto de su pueblo, como su pueblo depende de ella.

Otras columnas de Abel Baerga

💬Ver 0 comentarios