Manuel Laboy Rivera

Tribuna Invitada

Por Manuel Laboy Rivera
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UPR: motor del desarrollo económico

Durante la primera semana de abril de este año tuve la oportunidad de representar a Puerto Rico en la séptima edición del “America’s Competitiveness Exchange” en Texas. Este evento, auspiciado por el Departamento de Comercio y la Organización de Estados Americanos, tuvo como propósito presentar proyectos e iniciativas enfocadas en la innovación y el emprendimiento en diferentes regiones. Oficiales de Desarrollo Económico de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa se dieron cita en este importante encuentro.

Los siguientes cuatro elementos fueron el denominador común que incentivan el desarrollo económico de las regiones visitadas: clima de negocios óptimo, calidad de vida, recurso humano preparado y la universidad como el gestor principal de la innovación y la creación de empresas y empleos bien pagos.

Puerto Rico tiene en su universidad pública una herramienta poderosa para impulsar finalmente una economía basada en la productividad y el valor añadido, y que promueva de manera sostenible la innovación, el desarrollo de tecnología y la exportación. Recintos como el de Mayagüez, Río Piedras y Ciencias Médicas, tienen actualmente instalaciones y programas de investigación y desarrollo que muy bien pudieran convertirse en centros de excelencia, tanto para atraer empresas multinacionales, así como para crear nuevos procesos, productos y servicios en nuestros sectores estratégicos tales como manufactura avanzada, ciencias vivas, aeroespacial, cuidado de la salud, energía y agricultura.

En colaboración con el Fideicomiso de Ciencias, Tecnología e Investigación, el Gobierno y la industria, podemos desarrollar de manera sistemática una red de incubadoras de negocios y aceleradoras de tecnología alrededor de estos centros de excelencia y las universidades. Esto a su vez resultará en el desarrollo de verdaderos conglomerados de innovación donde la universidad será el centro y eje de creación de más y mejores empleos, y de pequeñas y medianas empresas altamente competitivas.

Parte fundamental de esta estrategia es lograr que nuestros emprendedores, investigadores y las Pequeñas y Medianos Empresas (PYMES) tengan acceso a capital para poder adelantar sus agendas de innovación y sus planes de negocios. En este aspecto, el Gobierno tiene que asumir un rol de facilitador, estableciendo procesos transparentes y eficientes para que los dineros disponibles a través de programas federales y estatales puedan llegar efectivamente y lo más rápido posible a sus potenciales recipientes. Además, el Gobierno tiene que asegurar que el marco legal y regulatorio verdaderamente propicie y adelante la innovación y la exportación en la Isla.

Sin embargo, el Gobierno no puede ni debe asumir toda la responsabilidad. Más que nunca, el sector privado y las organizaciones sin fines de lucro (OSFL), sean empresas locales ya establecidas o corporaciones multinacionales, tienen que dar un paso al frente y convertirse en verdaderos socios de tan importante gestión.

Si bien es cierto que hoy algunas empresas locales y externas y OSFL participan y colaboran en actividades de innovación, es necesario un mayor compromiso que resulte en más actividad de investigación aplicada dentro de las universidades y mayor integración de “start-ups” locales dentro de sus programas de innovación.

Aun si logramos que el Gobierno, el sector privado y las OSFL puedan moverse en la dirección antes descrita, los resultados siempre se quedarán muy por debajo de su potencial sin una Universidad de Puerto Rico (UPR) que asuma su rol como motor de la innovación en la Isla.

La UPR tiene que transformarse, comenzando con auto-visualizarse como un ente de desarrollo económico, produciendo “start-ups” innovadores y exportadores de alto contenido creativo, además de la usual producción de excelentes profesionales, ingenieros y científicos.

Un ejemplo a seguir es el Instituto Aeroespacial en la UPR de Aguadilla. El Instituto participó junto al Departamento de Desarrollo Económico y Comercio en la feria industrial más grande del mundo celebrada en Alemania a finales del mes de abril de este año, promoviendo a Puerto Rico como un destino óptimo de inversión y como un centro de innovación y tecnología. De hecho, el Instituto se encuentra evaluando el desarrollo de un centro de investigación aplicada en el sector aeroespacial como parte de la estrategia de atraer nuevas empresas y retener las existentes que componen el conglomerado creciente aeroespacial en la Isla.

En resumen, Puerto Rico tiene los ingredientes para convertirse en un verdadero jugador mundial en la importación, intercambio y exportación de ciencias, innovación y tecnología. Programas e iniciativas tales como Parallel 18 en Santurce, los Centros de Ingeniería Farmacéutica, Bioprocesos y Tecnología e Innovación de Alimentos en Mayagüez, el Centro de Biotecnología y Agro-Bio en Ponce, Piloto 151 en el Viejo San Juan, Engine-4 en Bayamón, el Centro de Innovación en Energía en Gurabo, y el Edificio de Ciencias Moleculares en Río Piedras son una muestra del enorme potencial que tiene Puerto Rico de cara al futuro.

En conjunto con las nuevas iniciativas de esta Administración para establecer Centros de Investigación y Desarrollo Aplicado para la Bio-Economía, la Energía Océano Termal, y la Innovación Tecnológica en la Antigua CORCO, Maunabo y Roosevelt Roads, respectivamente, estamos seguros que impulsaremos un desarrollo económico sostenible basado en el conocimiento y el talento humano puertorriqueño.

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