Lionel R. Orama Exclusa

Tribuna Invitada

Por Lionel R. Orama Exclusa
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Urge democratizar la energía eléctrica

Imagine que puede comprar electricidad a su vecino, que puede almacenar su energía en el centro comunal, o que recibe un mensaje en su celular desde el sistema solar en su techo para que ajuste el consumo eléctrico pues en una hora oscurece. La tecnología para lograr este sueño existe en algunos proyectos pilotos de casas inteligentes. ¿Qué falta para que los usuarios dejemos de ser consumidores y nos convirtamos en protagonistas de nuestro futuro eléctrico?: democratizar el sector eléctrico, a través de una transformación de nuestra infraestructura eléctrica que maximice el uso de los recursos locales (conservación, eficiencia y energía renovable).

Los recursos energéticos distribuidos cerca de los usuarios viabilizan un mercado de servicios eléctricos que satisfacen las necesidades locales. No es solo generar electricidad renovable, sino democratizar el sistema para lograr un uso responsable, razonable y flexible. Al ajustar el uso energético según las variaciones del sol, la red eléctrica puede operar con más recursos renovables conectados a un costo menor.

El costo promedio de energía solar en techos en Puerto Rico es 11 centavos por kilovatio/hora, muy por debajo de los 20 centavos facturados recientemente. Al añadir un costo justo por el mantenimiento de la red eléctrica, por servicios de almacenamiento y por sistemas de comunicaciones y control todavía estaríamos a menos de los 20 centavos por kilovatios/hora, pero con energía limpia, pocas pérdidas eléctricas, incentivando actividades productivas en comunidades, con ahorros a comercios e industrias y sin amarrarnos a fósiles.

PROMESA propone privatizar la generación eléctrica para lograr mayor eficiencia y precios bajos. Un sistema de potencia eléctrica basado en sistemas solares en techos, que sea de los usuarios, o sea privado, es la mejor forma de sacar el provecho máximo de los recursos locales y las oportunidades innovadoras de mercado.

Durante el período de transición fuera del sistema actual será necesario mantener plantas que quemen gas natural con un rol secundario de maximizar el uso de recursos locales. Pero no hacen falta plantas nuevas en lugares nuevos: usemos el espacio en plantas existentes al reemplazar generadores grandes con nuevos generadores más pequeños y flexibles, que apoyen prioritariamente el uso de recursos distribuidos. Esto nos ofrece una herramienta de negociación con el sector privado para lograr mejores acuerdos luego de evaluaciones transparentes de propuestas.

Mantener el sistema eléctrico existente y pasar la generación al sector privado no soluciona los problemas energéticos que enfrentamos. La reducción en demanda eléctrica y los cambios tecnológicos, provocará el fracaso de cualquier planta grande, nueva, de gas, aun en manos privadas. Por lo tanto, no podemos permitir los acuerdos tradicionales de compra-venta que garanticen ventas de electricidad.

Los usuarios, especialmente las comunidades, deben exigir que estas opciones distribuidas sean consideradas proyectos críticos según define PROMESA. Hawái, con sistemas eléctricos más débiles, tiene como meta lograr 100% de energía limpia para 2045. Si nos enfocamos solo en la crisis inmediata, sin visión a largo plazo, acabaremos condenados a 40 años adicionales de dominio fósil sobre la electricidad. Democraticemos nuestro futuro eléctrico.

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