Mario Marazzi-Santiago

La opinión experta

Por Mario Marazzi-Santiago
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Urge hallar la fórmula para potenciar las estadísticas macroeconómicas

Hace ya 30 años, se viene cuestionando la confiabilidad de las estadísticas macroeconómicas que el gobierno de Puerto Rico prepara a través de su Junta de Planificación. Los cuestionamientos técnicos sobre la calidad de estas estadísticas han sido numerosos, diversos y persistentes. En ocasiones, estos cuestionamientos han tenido un rol protagónico en crear las condiciones para la crisis fiscal, económica y crediticia de Puerto Rico, y en los debates congresionales, judiciales y políticos para atender la crisis.

Para atender estos cuestionamientos, varias administraciones han buscado que el gobierno de los Estados Unidos se involucre en la preparación de las estadísticas macroeconómicas de Puerto Rico. Resulta lógico, pues la preparación de las estadísticas macroeconómicas de los Estados Unidos es una función federal, ejecutada a nivel central desde Washington, a través del U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA). De hecho, a principios de este siglo, por primera vez, el gobierno federal comenzó a preparar estadísticas macroeconómicas para sus territorios, Samoa, Guam, Islas Marianas y las Islas Vírgenes.

En el caso de Puerto Rico, uno de los cuestionamientos principales siempre ha sido que las estadísticas macroeconómicas de Puerto Rico excluían ciertas actividades económicas de mucho valor. Por ejemplo, por mucho tiempo los economistas nos preguntábamos: ¿cómo puede ser que la economía casi no crece, pero los centros comerciales se mantienen abarrotados de consumidores comprando?

Como resultado, se llegó a crear una expectativa de que si las estadísticas económicas de Puerto Rico fueran computadas correctamente, nos daríamos cuenta que en realidad la situación económica de Puerto Rico era mucho más favorable que lo que las estadísticas nos decían. De hecho, estos argumentos fueron eventualmente utilizados por los mismos bonistas en la corte federal para argumentar que Puerto Rico podía repagar más de su deuda, que lo que sus estadísticas económicas sugerían.

El mes pasado, el gobierno de los Estados Unidos publicó por primera vez una serie de estadísticas experimentales sobre varios sectores de la macroeconomía de Puerto Rico cubriendo el periodo 2012 a 2017, las cuales nos permiten comenzar a contestar estas interrogantes. ¿Estaba la economía de Puerto Rico subestimada o tenía la Junta de Planificación razón?

Pues, resulta que la respuesta no es ni una ni la otra. Las nuevas estadísticas no revelan una economía mucho más grande que no se había podido medir antes. De hecho, todo lo contrario: los gastos de consumo personal, uno de los componentes principales de la macroeconomía de Puerto Rico, fueron en realidad 9% más bajos que los que se publicaron anteriormente por el gobierno de Puerto Rico.

Esto no significa que no existan actividades económicas excluidas de estas estadísticas. Todo lo contrario. Significa que hasta el momento, el gobierno de los Estados Unidos posiblemente no ha podido —al igual que el gobierno de Puerto Rico— encontrar un mecanismo para capturar la gran economía subterránea que seguramente mantiene boyante a algunos sectores en Puerto Rico, a pesar de la crisis. 

Poder medir el valor de estas actividades es esencial para asegurar que estos sectores contribuyan de manera equitativa a financiar el gobierno. Una manera de comenzar a medir estas actividades es mediante una Encuesta de Gastos del Consumidor, como la que se hace anualmente en los Estados Unidos, y que no se ha hecho en Puerto Rico en casi 20 años.

Por otro lado, en términos de cómo esta variable evolucionó a través del periodo de 5 años, el gobierno de Puerto Rico y el gobierno federal llegan a conclusiones parecidas: los gastos de consumo personal a precios constantes se redujeron en promedio más de 1.5% anualmente entre 2012 y 2017. Esto sugiere que la Junta de Planificación no estaba tan errada en sus estadísticas, como se le llegó a hacer creer a la ciudadanía.

Esto no debe sorprender: la realidad siempre ha sido que los empleados comprometidos de la Junta de Planificación hacen de tripas corazones para preparar las estadísticas de mayor calidad que puedan —contra la voluntad de políticos que no entienden— y a pesar de los continuos recortes de recursos financieros y humanos.  

Sin lugar a dudas, siempre ha habido muchas áreas a mejorar y siempre ha habido discrepancias de naturaleza técnica, pero las soluciones siempre han estado ahí en las manos del capital humano puertorriqueño que lleva preparando estas estadísticas hace décadas contra viento y marea.


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