Carlos R. Paula

Punto de Vista

Por Carlos R. Paula
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Urge retomar las actividades comerciales

Resolver en Puerto Rico una situación tan seria como la causada por el COVID-19 requiere medidas drásticas para soluciones inmediatas, aunque sean parciales, ante una crisis que durará muchos meses y, de seguro, más de un año.  Solo haciendo cosas diferentes se podrán obtener resultados diferentes. 

La primera clave es establecer ya ciertas medidas mínimas que permitan reabrir la mayoría de los negocios, sabiendo que el COVID-19 no se va a ir del país ni del planeta de aquí al mes de diciembre, ni probablemente en el 2021.

Comparto aquí algunas ideas que ya se deben considerar seriamente y que podrían implantarse de inmediato para reiniciar a corto plazo  operaciones comerciales y estimular la economía.

1. El gobierno debe tramitar la comprar mascarillas que puedan ser adquiridas a bajo costo por toda la población en lugares designados. Así existirá disponibilidad y accesibilidad en términos de costos.  Si las personas no se tocan unos a los otros y si mantienen su mascarilla puesta todo el tiempo, podrían estar incluso a dos pies de distancia y la probabilidad de contagio es menor.  Es irrazonable requerir que la gente haga filas afuera de los supermercados, si todos tienen una mascarilla puesta y no se tocan unos a otros.  Deben poder entrar a un supermercado o comercio la totalidad de la gente que usualmente entra.  También se debe requerir mediante ley con vigencia hasta que termine la pandemia y así lo declare el gobierno, que toda persona esté obligada a utilizar una mascarilla al salir de su casa.  Hasta hoy no hemos logrado que esta medida sea implantada de manera efectiva.

2. Recomiendo imponer una multa de $250 a toda persona que sea sorprendida en público sin utilizar su mascarilla.  La multa de “hasta $5,000” en la orden ejecutiva parece excesiva y por eso parece no ser tomada con seriedad por la gente.  Esto podría facilitar a la Policía poner la norma en vigor y expedir multas a todo el que no la cumpla. El que no quiera o no pueda usar la mascarilla, deberá quedarse en su casa, para que el resto del pueblo pueda trabajar y la economía pueda moverse ágil nuevamente.  

3. El gobierno debe establecer un acuerdo con al menos ocho hospitales para que estén encargados de manejar todos los casos de COVID-19 y donde se realicen todas las pruebas. Así, personas con síntomas del virus no acudirán al resto de los hospitales, de modo que pueda reestablecerse el flujo de pacientes con otras condiciones ya que al parecer hoy la gente no acude a los hospitales por miedo a contagiarse y porque no tienen ingresos para deducibles, copagos y tratamiento.  

4. Toda persona que llegue a la isla por cualquier aeropuerto tiene que ser registrada en una base de datos y tendrá que reportarse cada dos días, durante los próximos 14 días, a uno de los hospitales designados donde deberán realizarle una prueba cada 48 horas.  Además, podría establecerse a partir de ahora y hasta que termine la pandemia, que esas personas realicen un pago mínimo de $100 para cubrir parte del costo de las pruebas a las que debe ser sometido.

5. No parece evitar contagios ni ayudar en nada ampliar el toque de queda por dos horas para requerir que la gente esté en su casa a las 7:00 p.m.

6. Para que más tiendas y centros comerciales puedan reabrir, se debe requerir que toda persona se desinfecte las manos al entrar al centro comercial y nuevamente al entrar a cada tienda.  Se debe requerir un empleado en cada puerta del centro comercial y de cada tienda para procurar que cada cliente se desinfecte al momento sus manos, sin excepciones.  

7. Al poner en vigor las normas de higiene y protección con mascarillas y ausencia de contacto físico entre las personas, según antes expuesto, se debería poder reanudar operaciones manufactureras, comerciales y de igual forma los trabajos de oficinas.  Sin embargo, antes el gobierno debe desarrollar una campaña educativa sustancial en los medios para educar sobre la importancia de cumplir estrictamente todas las directrices y normas ante la situación de pandemia.

8. Debe requerirse por ley que todo empleado de cocina en cualquier restaurante, cafetería, “fast food”, o negocio de comida, utilice una mascarilla en todo momento, incluso después que termine la pandemia, e imponer severas multas por violar ese estatuto.  Todavía se ven empleados de cocina sin mascarillas hablando con otros empleados o clientes, lo que constituye una práctica de alto riesgo sanitario.

9. Debe permitirse que playas, parques y plazas puedan ser utilizadas para fines recreacionales.  Sin embargo, no se debe permitir que los niños utilicen “chorreras”, columpios, ni equipos o aditamentos de recreo en esas instalaciones. Esas áreas deben estar clausuradas. Pero, debe permitirse que los niños y familias puedan recrearse con mascarillas puestas y sin tener contacto físico con otras personas.  En el caso de los centros comerciales las áreas de recreación deben permanecer cerradas.

10. Con las mascarillas puestas se podría permitir incluso eventos deportivos, conciertos o actividades en coliseos o teatros, siempre que no impliquen contacto físico entre atletas o actores  No existe evidencia de que el estar a menos de 6 pies de distancia, con mascarilla y sin contacto entre las personas aumente el riesgo de contagio.  Obviamente hay actividades que tendrán que ser evaluadas para determinar su viabilidad como interpretar canciones en un concierto o la operación de barras, donde generalmente se venden bebidas y las personas conversan con cierta proximidad. 

11. En escuelas y colegios se centra uno de los mayores retos para disminuir sustancialmente riesgos de contagio, en especial con los alumnos más pequeños.  Tener una mascarilla puesta todo undía de clases puede ser incómodo y los niños podrían quitárselas por momentos.  Además, sería necesario que los directores de escuela y maestros puedan poner en vigor, de manera estricta y sin excepciones, las normas vigentes en un escenario de pandemia y que las medidas disciplinarias sean aplicadas rigurosamente.  El tema educativo se debe atender urgentemente porque un sector grande de la clase trabajadora no puede regresar a laborar si las escuelas están cerradas. Hay que considerar cómo disminuir los riesgos de contagio entre estudiantes menores de edad. En las universidades, sin embargo, con las mascarillas y cerocontacto físico, no debe haber problema de reanudar actividades académicas.

Todas estas medidas se deben implanter ya, en vez de seguir enfocándonos casi únicamente en conseguir pruebas de COVID-19 para realizar a la ciudadanía y mantener distanciamiento social, como si se anticipara que en un futuro van a haber muchos menos contagios y muertes, con solo quedarnos en aislamiento social y vale la pena seguir en los hogares unas semanas adicionales.  

Nos parece absurdo ese curso de acción que prevalece hoy.  Urgen soluciones y medidas inmediatas para reabrir la mayor cantidad de sectores posibles de la economía y nuestra sociedad. Es necesario aceptar la nueva realidad de que tenemos que prepararnos y adaptarnos para vivir con el COVID-19. Así podremos reinsertarnos pronto en nuestra cotidianidad, tomando las medidas necesarias para disminuir al máximo los riesgos, pero sabiendo que no seremos del todo exitosos para evitar algunas muertes y contagios.


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