Ana Helvia Quintero

Tribuna Invitada

Por Ana Helvia Quintero
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Usos innovadores para los planteles que serán clausurados

No hay duda de que la disminución marcada de estudiantes en las escuelas requiere que se disminuyan el número de escuelas. Ahora bien, sugeriría dos estrategias para llevar a cabo el proceso de cierre de escuelas para proteger el cierre de escuelas exitosas, como el cierre de escuelas que son centro de su comunidad.

La primera estrategia es el diálogo con los directores, maestros y la comunidad de las escuelas aledañas, unas que van a ser cerradas y otras receptoras de los alumnos. Urge reunirse con los directores, maestros y padres y explicarles la situación. Dialogar con ellos sobre alternativas, qué escuela sugieren que se cierre, cómo distribuir los estudiantes en las otras escuelas, qué otras alternativas se les ocurre. Puede ser que del diálogo surjan alternativas novedosas que satisfagan tanto a la comunidad como al Departamento de Educación.

La segunda estrategia aplicaría a escuelas que en ocasiones son centro de la comunidad. ¿Por qué en lugar de cerrarlas se transforman en Centros de Servicios Sociales a la Comunidad? En varios proyectos exitosos, sobretodo en áreas de pobreza, la integración de servicios de apoyo social al contexto escolar ha sido una de las estrategias utilizadas para lidiar con el fracaso escolar. Por ejemplo, en el estado de West Virginia se desarrolló una alianza entre varias escuelas y los servicios sociales de su comunidad, creando el concepto de Schools as Community Social Service Centers, el cual ha sido muy eficiente. En estas escuelas se desarrollan alianzas con agencias del gobierno, las empresas y grupos comunitarios para ampliar los programas dirigidos a apoyar al estudiante tanto académicamente como con sus necesidades psicosociales. Así una escuela que ha perdido matrícula, podría por un lado experimentar con estrategias como el multigrado, donde se agrupan niños de varios grados en un mismo salón, a la vez que el espacio que queda libre se convierte en espacio para servicios sociales, de salud y educativos a la comunidad. De hecho, en las escuelas Montessori se utiliza la estrategia del multigrado, en donde los niños de primero a tercero y los de cuarto a sexto trabajan juntos en un salón. Esto de hecho, tiene varias ventajas: por un lado, los niños aprenden unos de otros; por otro lado, permite el que los estudiantes trabajen a su nivel, sin desvincularse de su grupo. Por ejemplo, un niño dotado en matemática de primer grado puede trabajar la matemática con los de tercero, pero mantenerse con su grupo, mientras que uno que tenga dificultad con las matemáticas de tercer grado puede trabajar con los de segundo, sin tener que sentirse fracasado.

En los espacios que queden vacíos se podrían integrar, entre otras cosas, un salón para trabajar problemas emocionales con los alumnos, en ocasiones junto a su familia, talleres de destrezas para los familiares desempleados que les permita luego conseguir empleos, alfabetización para adultos, servicios de salud o actividades para los envejecientes. En fin, un Centro de Servicios Sociales a la Comunidad. Quizás en el camino damos con la solución a muchos de nuestros problemas.

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