Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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Varían las razones para subastar la memorabilia deportiva

Las ventas de memorabilia deportiva las hemos visto a través de los años, y sobran razones para hacerlas, aunque a los fanáticos les parezca sacrilegio.

Sin embargo, para algunos grandes atletas o sus herederos, los trofeos, medallas, premios y memorabilia obtenidos a través de su carrera presentan una oportunidad para sacar un provecho económico a través de ventas o subastas, en vez de tenerlos en un estante deteriorándose.

Algunos lo hacen para obtener dinero y salir de deudas en las que incurrieron tras haber ganado sumas millonarias, dinero que perdieron —entre algunas razones— por ser malos administradores. Por otro lado, algunos usan ese dinero para poder aportar donaciones a fundaciones caritativas.

Atletas que generaron muchos dinero, como boxeadores, peloteros, baloncelistas, tenistas, futbolistas, entre otros, han participado en este tipo de acción. Y no hay razón para culparlos o juzgarlos, pues cada cual tiene sus razones.

En el 2013, el expelotero Juan “Igor” González decidió subastar algunos de los premios que obtuvo en las Grandes Ligas. Fue objeto de críticas por parte de algunos.

Pero González, con su particular personalidad, le restó importancia a ello, aunque no pudo esconder su molestia por lo que catalogó entrometimiento de algunas personas que le señalaron que lo hacía porque estaba sin dinero después de haber ganado sobre $85 millones en su carrera.

González explicó que no lo hizo por dinero. Lo hizo para salvar el proceso de deterioro en que se encontraban esos premios, y señaló que el dinero recaudado lo donaría a instituciones y a hospitales en Estados Unidos.

Algunas piezas, como el trofeo de Más Valioso de la Liga Americana en el 1996, fueron subastados. Dijo que la historia sobre esos premios ya estaba escrita, nadie podría borrarla y que la gente que las adquiría podría darle un mejor cuido.

En días recientes, el tenista alemán de 51 años Boris Becker —ganador de sobre $60 millones en su carrera y a quien en el 2017 una corte de Inglaterra lo declaró en bancarrota— subastó algunos de sus trofeos, entre ellos el que ganó en el US Open de 1989, así como sortijas, ropa y otra memorabilia, y obtuvo ganancias de $852,652, lo que lo ayudará a manejar su mal estado financiero.

Ganador de seis torneos individuales de Grand Slam y doble medallista olímpico en Barcelona 1992, una mala administración financiera, malas inversiones y negocios, divorcios contenciosos y altos pagos en pensiones, entre otras cosas, llevaron a Becker ‘al boquete’ y con ello a subastar sus grandes premios.

Como dije… ¡sobran razones!.

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martes, 19 de noviembre de 2019

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Estoy claro y hace tiempo pasé la página. El argumento —que todavía un sinnúmero de fanáticos plantean— de no patrocinar el torneo de pelota profesional local debido a que las estrellas ya no juegan, así como la alegada ausencia de los prospectos de las Grandes Ligas, a mí no me inquieta.

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