María Dolores Fernós

Punto de vista

Por María Dolores Fernós
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Veredicto unánime, mensaje contundente

Un jurado, integrado mayormente por hombres jóvenes, de forma unánime encontró responsable al municipio de Guaynabo de permitir y rehusarse a actuar frente al abuso y acoso sexual contra una empleada de ese municipio de parte del hijo del exalcalde O’Neill. ¡Bravo por la demandante! ¡Bravo por el jurado! Ambos actuaron con la valentía que les correspondía. 

El poder de este exalcalde era tal que su hijo, sin ser empleado allí, acudía diariamente, campeando por las oficinas a su gusto y gana, hostigando sexualmente a empleadas y ofendiendo dignidades. 

Las telas de arañas de estos abusadores se extendieron por décadas y en todas las dependencias nombraron parientes e incondicionales en puestos claves: División Legal, Recursos Humanos, es decir, aquellos lugares donde según la ley debían acudir empleados a radicar querellas por hostigamiento sexual o violaciones a derechos laborales establecidos. 

Esta práctica se extendió por largos años y propició que el alcalde, su hijo y otros personajes de igual calaña abusaran porque se sabían inmunes, protegidos por el sistema que ellos mismos establecieron

Ahora, por las reiteradas inacciones, negligencias y ocultamientos, por violaciones de ley y de protocolos ese jurado ha ordenado una compensación millonaria que debe pagar el municipio. 

Felicito y agradezco al jurado su determinación, que debe entenderse como una clara advertencia a alcaldes y funcionarios públicos que violan las leyes que hemos luchado por tener para defender los derechos humanos de trabajadoras y trabajadores. ¿Cuántos otros O’Neill hay hoy abusando, hostigando? 

Por otro lado, no nos molestemos porque se utilizarán dineros públicos para hacer justicia. Molestémonos con los que abusan del poder, con los que roban dinero público, con quienes aplastan la dignidad de otros seres humanos. Molestémonos con los canallas, no con las víctimas de sus atropellos. 

¡Claro que ese dinero se pudo haber usado para servicios públicos esenciales de los que adolece la ciudadanía! ¡Claro que nos molesta que siga sufriendo un pueblo por falta de atención a sus necesidades más básicas! Pero no podemos preferir que quede sin remedios esta mujer humillada y quede impune esta horrible canallada.

El alcalde Ángel Pérez ha expresado que contempla demandar a los responsables para recuperar la pérdida de fondos públicos. Creo que debe hacerlo aunque jamás recupere lo que corresponde. Pero mande el mensaje, alcalde, de que usted tampoco les tiene miedo. 

Finalmente, es necesario que evaluemos la cuota de responsabilidad que en este escenario tenemos como votantes. Al votar por un o una candidata debemos estar conscientes de que estamos dándole autorización al uso de fondos públicos, a tomar acciones discrecionales, a decisiones que tienen repercusiones sobre nuestras vidas. Si no lo pensamos bien,nuestro voto puede permitir que permanezcan en sus puestos otros O’Neill que están aún en posiciones públicas o que prevalezcan iguales facsímiles. No lo merecemos. No lo permitamos. Para luego no tener que lamentarnos.

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