Elba Betancourt

Tribuna Invitada

Por Elba Betancourt
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Veto a la reforma del sistema juvenil

La Cámara y el Senado están enfrentados en la aprobación de varios proyectos de ley para reformar el Sistema de Justicia Juvenil. Coincido con la necesidad de repensar la ley actual. Después de todo, quién puede imaginar que nuestra política pública sea arrestar, esposar, acusar y llevar a juicio a niños tan pequeños que cuando se sientan en el banquillo de los acusados sus pies no rocen el piso o que, por su corta edad, no puedan cooperar con su defensa ni entender el proceso. Esto constituye una violación de todos los principios de los derechos humanos.

No obstante, las medidas presentadas por Cámara solo pretenden equiparar la forma de procesar judicialmente a la niñez y la juventud a la de los adultos. Además, algunos defensores de estos proyectos han alegado que lo propuesto es una forma de ofrecer atención temprana a los problemas de los menores. ¿Es “temprano” brindarles servicios cuando ya han cometido o se cree que cometieron alguna falta? Los principios básicos sobre prevención nos enseñan que no.

También, plantean que si se establece una edad mínima para ser procesado en los tribunales la niñez y la juventud serán explotados por adultos que traten de evadir la ley utilizándolos para delinquir. Parece que no saben que este fenómeno ya se atiende en el Código Penal con la penalización de la trata humana y el delito de corrupción de menores, entre otros. Estos pone la responsabilidad y las consecuencias en quien debe recaer: el adulto que explota al niño o joven. ¿Por qué insisten en revictimizar a las víctimas?

Por otro lado, el Senado ha propuesto un proyecto que considera establecer los 13 años como edad mínima para ser juzgado en tribunal. Además, limita el uso de esposas o cadenas, favorece la mediación para resolver ciertas disputas y prohíbe que los jueces vean el estudio social antes de emitir una determinación para evitar el perjuicio, entre otros aspectos que pretenden hacer menos traumático el proceso. También, tiene la intención de reducir la cantidad de casos que se atienden en los tribunales que pueden ser resultados en otros foros, como las escuelas. Sin duda, es una medida que protege los derechos y la dignidad humana de nuestra niñez y juventud.

Sin embargo, los cuerpos legislativos mantienen un juego político sobre cuál proyecto terminará en su despacho. Nada es fácil cuando se es gobernador. Pero, usted juró defender la Constitución. Ese documento que dicta que la dignidad del ser humano es inviolable, esto incluye la de nuestra niñez y juventud. Actúe conforme a su juramento. Si los proyectos de la Cámara llegan a su escritorio, no los firme. Hágale justicia a nuestros niños, niñas y jóvenes.

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