Ricardo Santos Ramos

Tribuna Invitada

Por Ricardo Santos Ramos
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Vienen por todo lo que produzca dinero

El anuncio de que la Junta de Control Fiscal tomará control de todas las corporaciones públicas de Puerto Rico no debe sorprendernos.  Vienen por todo aquello que produzca dinero para pagarles a los bonistas. El servicio público pasará a último plano, mientras el pago a la deuda será su prioridad.

El que anuncien que asumirán el control de la AEE se suma a las políticas administrativas de Lisa Donahue  y su compañía Alix Partners, apoyadas por esta administración del Partido Popular Democrático, las cuales suponen a su vez la extensión de la vida de la nefasta Ley 66 de 2014, aprobada por la legislatura tanto del PPD como del Partido Nuevo Progresista (PNP), que congeló todo el desarrollo y bienestar del servicio público. Esa ley tenía marcado su vencimiento para julio de 2017. Para los trabajadores y trabajadoras de la AEE todo esto ha representado y representa mayor precariedad en su trabajo.

En el caso de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)  el objetivo es muy claro. El Senador Eduardo Bathia, quien encabeza las fuerzas que persiguen la privatización de la AEE, ha dicho que la Autoridad es un monstruo que se resiente al cambio, pero no le dice al pueblo que el monstruo tiene dos cabezas, una creada por él y su legislatura PPD-PNP y otra por el Congreso de Estados Unidos- Republicanos-Demócratas. Las cabezas del monstruo son la Comisión de Energía Eléctrica en Puerto Rico y la Junta de Control Fiscal Federal. Ambas entidades tienen entre sus objetivos garantizar la privatización de la AEE.  Mientras la Comisión de Energía le amarra las manos a la AEE para que no adelante el Proyecto del Puerto de Gas en Aguirre, proyecto necesario para la reducción del costo de energía eléctrica en Puerto Rico y asegurar el futuro de la AEE; la Ley "Promesa" dispone que todo nuevo proyecto de producción de energía eléctrica esté bajo el control  del sector privado.  

Los empresarios privados que siempre han deseado tener el control de la producción y venta de la energía eléctrica en Puerto Rico, hoy tienen control total de los organismos que la regulan. Sin embargo, estos organismos se supone representen los intereses del pueblo de Puerto Rico y no los intereses privados. 

Nadie debe llamarse al engaño, nos roban la AEE. Los trabajadores y trabajadoras no somos responsables del descalabro administrativo de la AEE, ni de la quiebra del país. Nunca hemos administrado ni tomamos las decisiones que nos llevaron a donde estamos.

Los políticos PPD-PNP que se intercambian el poder y los empresarios privados que financian sus campañas son los culpables junto a sus iguales estadounidenses Republicanos y Demócratas, que mantienen a nuestropaís en la condición más indigna a la cual se puede someter un pueblo, el coloniaje político y económico. 

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