Cynthia M. Pérez

Punto de Vista

Por Cynthia M. Pérez
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Vigilancia activa y rápida frente al COVID-19

La profesora Enid García, catedrática del Recinto de Ciencias Médicas, es coautora de esta columna.

Todo proceso de vigilancia epidemiológica debe estar basado en la recopilación de forma sistemática y estandarizada de indicadores que nos permitan monitorear el comportamiento de una enfermedad en una población específica. 

En Puerto Rico existe el Sistema de Vigilancia para Enfermedades de Notificación Obligatoria, el cual establece el requerimiento de notificar, a través del envío de reporte de casos, las enfermedades que forman parte de la lista de enfermedades de notificación obligatoria. Este reporte se realiza de forma pasiva, esto es, los laboratorios u hospitales envían los reportes de casos, usualmente en documentos completados a mano, para que luego en el Departamento de Salud copie la información en una base de datos y se contabilicen los mismos. En la mayoría de estos reportes no se requiere una respuesta inmediata de parte de las autoridades de salud. Es con esta información que, de forma limitada, se realizan los informes de vigilancia de las diferentes enfermedades transmisibles en Puerto Rico.

La situación del COVID-19 ha representado un reto para los procesos existentes de notificación de enfermedades en Puerto Rico. Una de las características de sistemas de vigilancia eficientes es que tengan la flexibilidad necesaria para ajustarse a las necesidades de eventos excepcionales para poder entender su impacto real en la salud de la población. Para esto es necesario definir el problema en tiempo, lugar y persona de forma rápida, estandarizada y eficiente. 

Para responder de forma adecuada a esta emergencia es necesario adaptar el sistema de vigilancia existente para que permita identificar personas con pruebas de laboratorio positivas (moleculares o serológicas) y contestar preguntas fundamentales sobre la epidemiología de esta enfermedad tales como:

1. ¿Qué proporción de la población podría estar experimentando síntomas compatibles con COVID-19? La utilización de sistemas de vigilancia sindrómicos, como el desarrollado por investigadores de Ponce Health Sciences University, recopila información sobre síndromes clínicos que no depende de diagnósticos de laboratorio, facilitando la alerta temprana de un problema de salud. 

2. ¿Cuántas personas con síntomas compatibles con COVID-19 son casos confirmados por laboratorio y están utilizando los servicios de salud? Para esto es necesario establecer mecanismos para recibir los reportes de casos sospechosos de hospitales, facilidades de servicios de salud y médicos y laboratorios para determinar la proporción de personas que tengan resultados positivos y el nivel de utilización de servicios (ambulatorio y hospitalizados), o sistemas centinelas que nos permitan planificar, monitorear y responder ante la saturación de estos.

3. ¿Cuántas personas con COVID-19 han requerido hospitalización y cuántas han necesitado cuidados intensivos y ventilación mecánica? Esta respuesta requiere facilitar el reporte rápido de hospitales incluyendo información que usualmente no se incluye en los sistemas de vigilancia tradicionales (como el uso de ventiladores) relacionados a la severidad de la enfermedad en la población y la utilización de servicios de salud.

4. ¿Qué proporción de la población podría estar infectada por el coronavirus que causa el COVID-19? El desarrollo de estudios poblacionales que permitan determinar la seroprevalencia ayudará a estimar la proporción de personas que tiene evidencia de exposición al coronavirus independiente del desarrollo de síntomas asociados al COVID-19.

5. ¿Cuáles son los factores asociados a la severidad y muerte de pacientes con COVID-19? Esta pregunta requiere adaptar el sistema de vigilancia para actualizar y analizar la información recopilada de los casos confirmados y de los casos fallecidos, incluyendo sus características sociodemográficas y comorbilidades. Para esto es necesario establecer mecanismos para completar las investigaciones de casos, incluyendo la revisión del expediente médico en los casos fatales reportados al sistema de vigilancia o identificados a través del Registro Demográfico.

6. ¿Cuántas personas que han estado en contacto con casos sospechosos o confirmados podrían haber estado expuestos al coronavirus y estar a riesgo de desarrollar la enfermedad? La respuesta a esta pregunta requiere el desarrollo de la capacidad de los recursos humanos para completar las investigaciones de cada caso. Esto permitirá rastrear de forma rápida sus contactos, hacer las recomendaciones de cuarentena e identificar los casos nuevos para aislar de forma segura y efectiva, evitando así la transmisión del COVID-19 en la comunidad. Sin embargo, esta estrategia, utilizada previamente en las epidemias del VIH/SIDA y tuberculosis, no forma parte de los trabajos rutinarios de la mayoría de los sistemas de vigilancia de las enfermedades que se monitorean en Puerto Rico. 

7. De los pasajeros que llegan a Puerto Rico, ¿cuántos podrían estar infectados o estar en el proceso de desarrollar la enfermedad? Para contestar esta pregunta se requiere el desarrollo de la capacidad de identificar viajeros que puedan ser casos sospechosos (vigilancia activa) para minimizar el surgimiento de casos relacionados a infecciones adquiridas en el extranjero. Además de identificar los casos sospechosos, se requiere el seguimiento de todo viajero por un periodo de 14 días para identificar aquellos que podrían estar en proceso de desarrollar la enfermedad. 

Depender solamente de la vigilancia pasiva de casos a través de laboratorios limita nuestra capacidad de entender el impacto real del COVID-19 en nuestra población. Es imperativo que los sistemas de vigilancia evolucionen y se adapten a las necesidades emergentes para establecer procesos rápidos que respondan a preguntas epidemiológicas claves, considerando los recursos existentes y la importancia de tener una respuesta adecuada guiada por la evidencia científica. El desarrollo de esta capacidad durante una emergencia, en un sistema con múltiples limitaciones como las existentes en Puerto Rico, requiere la flexibilidad para integrar los esfuerzos de diferentes sectores en los procesos de vigilancia, incluyendo la academia, las organizaciones de base comunitaria, los gobiernos municipales y las empresas privadas. Este esfuerzo multisectorial concertado ayudará a Puerto Rico desarrollar mayor capacidad para monitorear una epidemia y tomar decisiones de salud pública basadas en la evidencia.


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