Ramón Cruz

Tribuna Invitada

Por Ramón Cruz
💬 0

Visiones fraccionadas ante el cambio climático

Participé por décima vez en la Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático, celebrada en Katowice, Polonia. Aunque no era una reunión de la que se esperaban grandes titulares en la prensa, era importantísima para negociar y decidir detalles claves para la implementación del Tratado de París sobre Cambio Climático, acordado en el 2015.

En la conferencia se discutió ¿qué contará como reducción de emisiones de gases con efecto de invernadero y qué no?, ¿cómo verificar que suceden las reducciones? y ¿qué sistema se utilizará para cuantificar e informar las mismas? También se dialogó sobre ¿cómo asegurar que una reducción en un lugar no se cuenta doblemente? y ¿cuál es el costo de la reducción y quién pagará por ella?

Son muchos los detalles que la comunidad internacional tiene que acordar. En muchas ocasiones los beneficios para unos países representan una perdida para otros ya sea física o económicamente. Si a nosotros, con dos o tres partidos políticos se nos hace tan difícil decidir, imaginen cuando se trata de casi 200 países.

La reunión de Polonia, celebrada hace unas semanas, dejó un saldo de resultados mixtos. Por un lado, se logró -a duras penas y con día y medio adicional de negociaciones- un consenso sobre el “libro de reglas” del Acuerdo de París. Sin embargo, por otro lado, ya se han dejado sentir los obstáculos puestos por regímenes dominados por intereses económicos particulares, que no ponen el futuro del planeta por delante.

Los malos de la película los encabezan el Presidente Donald Trump y Estados Unidos, líder en emisiones per cápita, que irresponsablemente se negó a adoptar el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, que reúne a cientos de científicos de todo el planeta y que en su más reciente informe sonó la alarma de que nos queda poco más de una década para poder revertir las peores consecuencias de este fenómeno.

A Estados Unidos se le unió Rusia, cuyo propósito ha sido desestabilizar el régimen mundial de la posguerra fría, y Arabia Saudita, principal productor de petróleo. La otra decepción vino del nuevo régimen fundamentalista del nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien lanzó varios torpedos de última hora para evitar un consenso en aspectos técnicos, pero donde afloró su intención de atropellar las negociaciones.

La fuerza moral del Acuerdo de París continúa siendo la Alianza de Islas Estados, que ya sufren los estragos del cambio climático. Puerto Rico debería unirse a esta alianza y participar en estos foros internacionales pues el gobierno de Estados Unidos, como se evidenció después de María, no vela por nuestros intereses particulares.

El gobernador Ricardo Rosselló anunció un plan para atacar el cambio climático que fue positivo. Sin embargo, no ha consultado a los científicos miembros del Consejo de Cambio Climático de Puerto Rico, quienes por más de una década hanestado estudiando el tema. Al mismo tiempo que muchos de estos participaron en la Cuarta Evaluación Nacional del Clima en Estados Unidos, donde discuten lo vulnerable que es Puerto Rico ante el cambio climático, el Gobernador afirmó que permitirá la construcción en zonas inundables. Esto es contradictorio con un plan de adaptación.

Es necesario que, si el Gobernador quiere atender el tema de una manera frontal y responsable, traiga a la mesa de diseño a los expertos científicos, académicos y líderes ambientales y comunitarios que conocen más del tema. Si esto no sucede terminaremos con visiones fraccionadas y vulnerables para cuando venga el próximo María. Esperemos que no sea en el 2019.

Otras columnas de Ramón Cruz

💬Ver 0 comentarios