Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
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Vitamina D para el cáncer: una esperanza real

Beriberi, raquitismo, escorbuto, pelagra. ¿Qué tienen en común estos nombres tan curiosos? Todos son trastornos causados por deficiencia de alguna vitamina. Sin duda el descubrimiento de las vitaminas ha sido uno de los capítulos más trascendentes de la medicina y tan exitoso fue el descubrimiento de estas sustancias que prácticamente estas enfermedades no se observan ya salvo en escasos países tercermundistas.

La primera vitamina que se descubrió fue la B-1, divisada en 1910 y la última fue la B-12 en 1948. Muchas de ellas, como la vitamina C y la A, ocurren en forma natural en algunos alimentos como los cítricos y las zanahorias, respectivamente. A pesar de su procedencia de alimentos naturales, sin excepción todas estas vitaminas fueron descubiertas por científicos tradicionales ortodoxos, no por naturópatas. Todas han sido sintetizadas y hoy día se les añaden a muchos alimentos, de forma que con una dieta bien balanceada usualmente no es necesario consumir suplementos de vitaminas, con una excepción. Veamos.

Dos de cada tres ciudadanos estadounidenses consumen algún suplemento de vitaminas. ¿Cuál es la razón para que tantos consumidores sean fieles a estos suplementos? En gran parte se debe al exitoso marketing directamente a los consumidores por parte de sus fabricantes. Pero ¿alguna vez les han dicho que las deben consumir para evitar el beriberi o el escorbuto? Claro que no. La mayor parte de los consumidores lo que piensan es que les da más vigor y les protege del cáncer. En especial las llamadas vitaminas antioxidantes como la A, la C y la E han sido falazmente acreditadas con propiedades anti cancerosas.

Yo he manifestado públicamente que ninguna vitamina tiene propiedades anti cancerosas y también he declarado que cuando una sustancia de las que llamamos “medicina alternativa” se pruebe científicamente que funciona, yo seré el primero en abrazarla. Pues, me ha llegado el momento de notificarles de dos estudios recién publicados, y bastante rigurosos, acerca de una vitamina que sí parece tener propiedades antitumorales.

Hace muchos años se reportó que las personas con mayor exposición al sol tenían una menor incidencia del cáncer conocido como linfoma. Ya que nuestro cuerpo es capaz de producir vitamina D luego de exponernos al sol, se postuló como explicación, que este elemento es capaz de protegernos del linfoma. Este tipo de estudio simplemente describió una asociación, pero no probó una relación causal.  

Pero en 1995 se comenzó un estudio riguroso prospectivo en 36,282 mujeres conocido como el Women’s Health Initiative CaD (WHI CaD) para determinar si la incidencia de cáncer de colon y de mama disminuía en aquellas personas que tomaban suplementos de 200 unidades de vitamina D y 500 mg de calcio ambas dos veces al día. A la mitad de las mujeres se les trató con estos suplementos y a laotramitadcon un placebo inerte. El estudio fue negativo porque no logró identificar una disminución en la incidencia ni del cáncer de colon ni de seno en las que recibieron vitamina D/calcio.  

De todos modos, con el pasar del tiempo surgió una interrogante adicional: ya que existían datos anteriores que sugerían una correlación entre la exposición al sol con una menor incidencia de linfoma, ¿por qué no aprovechar la oportunidad de estudiar esta correlación en esas mismas 36,282 mujeres? Los datos estaban ya ahí. Solo faltaba analizarlos. 

Y esto fue lo que hizo el Dr. Ammann de la Universidad de Iowa. Los resultados revelaron que el riesgo de adquirir linfoma era menor en los casos asignados al grupo de vitamina D/Calcio en quienes el peligro de linfoma era 23% menor comparado con el grupo control (el grupo que le tocó el placebo).  

Todavía más interesante es que las personas que más se beneficiaron fueron aquellas más propensas a tener deficiencia de vitamina D. Se sabe que las mujeres negras usualmente son muy deficientes en vitamina D y al ser asignadas al suplemento, disminuyó por 61% su riesgo de linfoma. Además, las mujeres cuya dieta era deficiente en vitamina D y que fueron asignadas al suplemento, también tuvieron un mayor beneficio comparadas con las que tenían una dieta rica en ese elemento. 

Por otro lado, en 2015 la Dra. Ng, de Harvard, reportó que, en 1,043 pacientes con cáncer de colon avanzado, aquellos cuyos niveles de vitamina D en sangre eran más altos vivían más tiempo. Lo que hasta ahora no se había investigado era el tratamiento con vitamina D en dosis altas, pero en un estudio reciente, llamado Sunshine ella investigó 139 casos con cáncer de colon metastásico. 

La mitad de los sujetos recibieron quimioterapia combinada con dosis altas de vitamina D (4,000 unidades diarias) o dosis bajas (400 unidades). Aquellos asignados a las dosis altas tuvieron 34% menos recaídas. El estudio WHI CaD ha sido criticado por usar dosis bajas de vitamina D y ahora con estos datos nuevos, parece muy correcto este señalamiento. 

La deficiencia severa de vitamina D produce una enfermedad conocida como raquitismo. Pocos alimentos contienen suficiente vitamina D natural para protegernos y por esa razón se fortifican artificialmente los productos lácteos, el jugo de naranja (china), la leche de soja y los cereales. Pero el sol y no la comida, es de donde proviene la mayoría de nuestra vitamina D. Así que incluso una dieta saludable, bien equilibrada, que proporcione todas las otras vitaminas que usted necesita, es improbable que aporte suficiente vitamina D para proveer efectos antitumorales.

Me preocupa que, a pesar de la abundancia de sol, la deficiencia de Vitamina D es muy común en nuestra isla. El Dr. Suárez Martínezestudió a 4,090 residentes de Puerto Rico y sorprendentemente encontróque 68% estaban deficientes en vitamina D. Hay datos que sugieren que esta deficiencia se debe en gran parte a la poca exposición de los puertorriqueños al sol y probablemente también a nuestra tez oscura.

¿Debemos entonces exponernos más al sol? Con mucho cuidado porque el exceso puede causar cáncer de la piel especialmente en personas de tez muy clara. ¿Mejor tomamos suplementos de vitamina D y calcio por boca? Sí, pero no está claro cuál es la mejor dosis, aunque el estudio de Dra. Ng sugiere que 4,000 unidades diarias funcionan en cáncer de colon avanzado. 

Debemos comenzar por determinar nuestro nivel de vitamina D en sangre. Aunque debatible, un nivel entre 40 y 60 ng/mL parece óptimo. Pero cuidado si usted padece de piedras de calcio en el riñón o de hipercalcemia. En esos casos debe consultar con su médico antes de comenzar estos suplementos.

¿Empezarán los médicos naturópatas a administrar vitamina D por vena? Probablemente, pero más allá de eso, pocos médicos recetarán vitamina D/calcio por boca para tomar ventaja de su efecto antitumoral. ¿Por qué? La vitamina D es muy barata y por tanto no hay grandes casas farmacéuticas interesadas en mercadearlas a los médicos y lamentablemente muchos médicos dependen de este mercadeo para tener presente un producto. En gran parte vamos a depender del consumidor educado que comparta esta información con sus médicos y con sus amistades en las redes sociales.

Finalmente, es importante señalar que la vitamina D no es del grupo de los antioxidantes y quizás esa característica es crucial ya que algunos antioxidantes se han asociado con un riesgo mayor de cáncer. De ahora en adelante debemos conceptualizarla de forma diferente: como una droga más para atacar el cáncer.

Y recuerden que la vitamina D no es una panacea anticancerosa, pero tampoco es todo pan, aquí sí hay carne. A diferencia con mi columna anterior de la vitamina C, “Here’s the beef”. 

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