Eneida Torres

Tribuna Invitada

Por Eneida Torres
💬 0

Voluntad para adelantar la agenda

En el contexto actual de gobernanza como forma de gobernar se reconoce que la sociedad exige nuevas y variadas formas de interacción, colaboración y cogestión. La premisa que subyace es que ni los mercados, ni las democracias, ni el sector público pueden funcionar bien a menos que los gobiernos sean capaces de diseñar y poner en marcha políticas públicas apropiadas, administrar los recursos con eficacia, con más transparencia, calidad y eficiencia, y responder efectivamente a las demandas ciudadanas para el bienestar de la sociedad. 

 Al reflexionar sobre la realidad de Puerto Rico encontramos que la actual crisis económica y fiscal que enfrenta el país está poniendo a prueba la capacidad institucional del sector público de enfrentar retos antiguos y nuevos, manejar los riesgos en un contexto dinámico y volátil y en particular la capacidad de generar respuestas y movilizar recursos fiscales y humanos con eficacia para atender las necesidades dinámicas de la sociedad. 

 En este sentido, la capacidad institucional depende tanto de la capacidad administrativa del Gobierno como de su habilidad para integrar y relacionarse con actores diversos de la sociedad y los ciudadanos para solucionar los problemas que enfrentamos ya que su gestión por sí sola no es suficiente para adelantar las reformas.

 La falta de capacidad institucional de la gestión pública en nuestro país por las pasadas décadas se vincula con la alta politización de la administración pública; la falta de visión y coherencia en la planificación para promover el desarrollo sostenible; los altos niveles de burocratización de la función pública y sus altos costos operacionales; la pobre calidad de los servicios y la falta de resultados para satisfacer las necesidades de los ciudadanos. 

 Es evidente que el País enfrenta una gran paradoja; por un lado, el proceso de gobernar en gobernanza se torna más relevante y central para promover la gobernabilidad, y por otro lado los formuladores y gestores de la política pública rehúsan adoptar nuevas plataformas, estrategias, métodos, procesos y protocolos para adelantar una agenda reformista de cambio y transformación a la altura de los tiempos.

 Ahora, si estamos de acuerdo en los factores que han generado la crisis fiscal y económica y el deterioro social del País ¿por qué hemos vivido por más de cuatro décadas sin trazar un plan de desarrollo sostenible de largo plazo y tomar las decisiones prioritarias? 

 Consideramos que el problema es de compromiso y voluntad que requiere una nueva forma de gestionar los asuntos públicos que se configure sobre la base de la participación de redes plurales con ideas y talentos diversos de los ciudadanos, el Gobierno y el sector privado. 

 Urge que la política pública y las iniciativas de desarrollo del País se articulen y emprendan con el único interés de elevar la productividad del país y su capacidad institucional para generar valor social y competitividad económica para el bienestar de los ciudadanos y la prosperidad del País. 

 Es necesario trascender el modelo de diálogo y debate adversativo que pone énfasis en el conflicto y las dicotomías que genera polarización y cambiarlo por un modelo de diálogo y gestión abierto, transparente y deliberativo que promueva la cohesión social que nos permita movernos a la acción colectiva que añade valor.

 Es imperativo aprovechar la crisis profunda y prolongada que estamos experimentando como una oportunidad para adelantar las reformas estructurales requeridas con compromiso y voluntad. Adelantar la agenda para gestionar los asuntos públicos en la coyuntura histórica actual para generar respuestas y producir los resultados va a requerir del talento y la voluntad de todos. 

 En palabras de Albert Einstein, “la crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”. Aprovechemos la crisis para adelantar con voluntad, sin mezquindad y con gran sentido patriótico, la agenda que la historia nos reclama.

Otras columnas de Eneida Torres

💬Ver 0 comentarios