Ulises Toledo

Tribuna Invitada

Por Ulises Toledo
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Voluntad para cambiar a Puerto Rico

El Día Internacional de los Derechos Humanos pasó desapercibido por la Legislatura, donde se enarbola la bandera del discrimen, asestándonos un golpe tras otro. El fanatismo y las prebendas continúan trastocando nuestros derechos civiles.  Han vuelto por los niños, jóvenes y contra toda persona o institución que esté en su mirilla intransigente.

No les importa en lo más mínimo que luego del huracán María y rozando ya los 100 días a oscuras, Puerto Rico vive inseguro, vejado, apabullado, aislado y bloqueado. Prácticamente tres de cada 10 personas está sin luz, hay gente pasando hambre, sin agua ni techo, sin transportación. Hay brotes y muertes sin registrar, hospitales sin suministros, sin medicinas. Se hace más difícil conseguir un médico. Persisten escuelas cerradas y otras abiertas están en pésimas condiciones. Lo que se vive es una catástrofe humanitaria, particularmente en los campos, y en condominios atestados de viejitos, niños y personas con enfermedades de todo tipo. La población en general está más vulnerable, con mayores problemas de salud mental, aturdida, deteriorándose cada día más y sin esperanza.

La pobreza extrema y la desigualdad, que algunos han descubierto ahora, se han recrudecido, la emigración, el desempleo y la desarticulación de familias, rondan cifras históricas. Reina la incertidumbre y la insensibilidad. Continuamos en la etapa de salvar vidas y lejos de una recuperación cierta.

La gente ha visto de cerca en estos días, como opera la burocracia estatal y federal. Qué mejor muestra que esta experiencia que desenmascara tantos mitos. Notamos el desconocimiento, la improvisación y la falta de compromiso con el servicio público de algunos funcionarios. Aquí no hay dádivas, se ha pagado con dinero, experimentación, sangre, enfermedad, pobreza y consumo insalubre y desmedido a favor del capital y en detrimento humano. Se está reclamando lo que nos corresponde y hemos sido humillados con el aval del fanatismo colonial de la isla.

Lo próximo será robarnos nuestro patrimonio natural a cambio de unas cuantas migajas temporeras y un costo de vida imposible de sobrellevar. Pululan buitres, traidores, fuerzas políticas y económicas con eco y aliados en la isla, quienes tienen como prioridad su próxima parada de paraísos fiscales, decididos a estrangularnos por inanición.

Hay mucha gente callada, en muchos casos, “La pasividad de la dependencia”, como le llamaba Fanon, sorprende. Sin embargo, vecinos y voluntarios, hacen patria en cada rincón, sin recursos, pero con voluntad solidaria y altruista, mostrándole al mundo de lo que somos capaces. Ya vemos como otras comunidades comienzan a levantar su voz y en acción por los servicios básicos y esenciales, por ejemplo, Barceloneta con cientos de compueblanos exigiendo energía eléctrica para sus residencias, el comercio y las industrias de esa zona económica, fundamental para la economía de la isla y en Utuado, construyendo accesos para los necesitados, sin esperar por el gobierno. 

Reconocemos también el voluntariado que ha venido a la isla a dar su mano. Estos relatan que Puerto Rico es más de lo que se imaginaban, ven nuestro potencial de hacer las cosas por nosotros mismos y reconocen las limitaciones impuestas a nuestro desarrollo socioeconómico. Se trata de saber identificar nuestros aliados, ciertamente ni el Congreso, ni la Legislatura, ni la Junta de Control Fiscal, lo son.

Urge pensar el futuro en nuestras propias manos.  La mayor fortaleza tiene que ser nuestra voluntad. No hay salvavidas en esta vorágine. Luego del huracán María, redescubrimos a Puerto Rico y el americano también.  

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