Víctor García San Inocencio

Punto de vista

Por Víctor García San Inocencio
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Wanda Vázquez: abrir contra la Ciencia, a favor de su primaria

La ambición primarista es enceguecedora. La gobernadora Wanda Vázquez Garced -la que alegaba no ser política- se ha politizado tanto en los pasados nueve meses, que no puede resistirse a las presiones de los intereses económicos. De ahí, que haya autorizado al comercio mayor, a los grandes centros comerciales, tiendas y restaurantes, entre otros, a abrir.

Esta decisión la tomó Vázquez, por encima de la opinión de su equipo asesor en Salud. Señalaron los expertos, que Puerto Rico no cumple con tres de los cuatro criterios establecidos por la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, para hacer menos peligrosa la apertura. Estos son los de disminución de contagios por 14 días consecutivos, disponibilidad de pruebas y rastreo de contactos.

Las estadísticas de contagio en Puerto rico han sido inciertas, por no decir metodológicamente adulteradas. Los traqueteos con las compras de pruebas e indisponibilidad de las mismas durante dos meses han impedido tomarlas consecuentemente y en número suficiente. Aparte de la indisponibilidad, por causas naturales o delincuenciales, el Departamento de Salud validó las pruebas rápidas como un método diagnóstico, lo cual se considera errado por la comunidad científica internacional.

Esa prueba no detecta al menos por cinco a siete días los casos positivos, pues mientras incuba y manifiesta síntomas, el COVID-19 tarda al menos ese tiempo en detectar la exposición. Un falso negativo a una prueba rápida puede estar contagiado y estar contagiando. Por otro lado, una persona que ya ha sobrellevado la enfermedad, y que puede no estar contagiando, puede dar positivo.

Las pruebas moleculares, que sí pueden ser precisas y útiles para cumplir con este primer eslabón, no estuvieron disponibles, ni fueron autorizadas durante más de un mes. Quizás porque eran más costosas, muy escasas, y en efecto se demoraron casi dos meses en encarrilarse.

El secretario de Salud, siempre que habla de las pruebas moleculares ha dicho que están disponibles. Pero hay pase de paloma, debo decir otro más, pues no se dice desde cuándo, dónde se han realizado y cuál cantidad. Un número básico -y un gran mistero- es el número de pruebas moleculares que se realizan día a día. Con esos números como base, con un buen mapa de ubicación, con registro de direcciones y teléfonos para hacer investigación y seguimiento, y sobre todo, con un equipo salubrista que investigue contagios y haga rastreo de contactos y prevención; es posible montar el contaje y los rastreos.

El engranaje, sin embargo, no se ha armado bien. Por ello, se está implantando política pública y tomando decisiones a ciegas. Peor aún, se están tomando -como en el caso de la ampliación de la apertura para lugares que son cerrados y donde se aglomera gente- contra criterio científico y asumiendo grandes riesgos.

El frenesí político de la candidata primarista Vázquez la lleva a pasearse muy cerca de la falsedad. Interrogada por la prensa el 21 de mayo, intentó eludir la pregunta directa sobre el diferendo en cuanto a mayor apertura, con sus asesores médicos y científicos. En esencia dijo que no estaban en contra. Sin embargo, el documento o las expresiones de estos médicos y científicos que ahora afloran, objetan la apertura de varios segmentos de los que la Orden Ejecutiva autorizará a abrir a partir del día 26 de mayo.

Todos sabemos que la campaña de la gobernadora necesita recursos. Sabemos que ella está en campaña controlando la escena política, la narrativa, las apariciones públicas y restringiendo las de su contrincante interno, y el ejercicio de derechos fundamentales de las minorías.

Sabemos que, con la mascarilla de ese control gubernativo, la gobernadora Vázquez intenta esconder el feo rostro de los fracasos continuos de su gestión y la de sus secretarios. Llámese Departamento de la Familia, del Trabajo y Recursos Humanos, de Salud, de Educación -ponga usted el Departamento- una Administración aparatosa e impresentable se muestra mientras hay sufrimiento e incertidumbre real para cientos de miles de puertorriqueños.

Privatizar la responsabilidad sanitaria de los lugares de trabajo, incumplir con la que debe a los empleados públicos; propiciar la exposición de trabajadores y público cediendo a presiones comerciales y desoyendo a sus peritos en salud; es un síntoma patente de la enfermedad del gobierno y de su Administración.

El doctor Juan Carlos Reyes, director del Departamento de Estadísticas y Epidemiología del Recinto de Ciencias Médicas, y miembro del Task Force médico (TFM) afirmó que todavía no estamos preparados para continuar abriendo actividades que propicien la aglomeración de personas en lugares cerrados.

Aún así, se desoye el consejo pericial. Lo que no debe extrañar a nadie pues al Task Force lo han mantenido amordazado desde el 31 de marzo.

Triste y feísimo caso es este de estar abriendo y cerrando a ciegas, sin estar preparados y contra consejo científico. Todo se vale para la primaria.

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