Antonio Quiñones Calderón

Punto de vista

Por Antonio Quiñones Calderón
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Wanda Vázquez debe hablar claro

Un grupo de empresarios que compite en subastas del gobierno se responsabilizó —aunque rehusando identificarse públicamente— por la pasquinada en algunas áreas de la capital promoviendo la postulación de la gobernadora Wanda Vázquez para la gobernación en noviembre del 2020.

Mientras, ella continúa evadiendo responder categóricamente a la pregunta de si aspira a esa nominación. Añadiendo a su evasiva —y a la vez a la incertidumbre sobre sus intenciones—, agradeció el montaje propagandístico y dijo sentirse contenta “de esa confianza”, sin desalentar a los inversionistas de la pasquinada, que estimulan una candidatura que, ha dicho sin certeza, no busca.

Desde luego que ella tiene derecho absoluto a decidir si ingresa a la arena político partidista y también a postularse a un cargo electivo, incluyendo la gobernación. Es el mismo derecho que tiene el pueblo, particularmente los adeptos al Partido Nuevo Progresista por el que ella en todo caso se postularía, a conocer, alto y claro y sin lugar a equívocos, si está a la caza o no de una candidatura. Hablar claro es lo imperativo.

Vamos a ver esto con algún cuidado.

El 28 de julio pasado, a pocos días de ser efectiva la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, la entonces secretaria de Justicia –primera en la línea de sucesión por no haber un secretario de Estado en funciones– escribió en su cuenta de Twitter: “Me reitero. No tengo interés en ocupar el puesto de gobernadora… Espero que el señor gobernador identifique y someta un candidato para el puesto de secretario/a de Estado antes del 2 de agosto y así se lo he manifestado”.

Juramentada como gobernadora, tras la conocida decisión del Tribunal Supremo, el 9 de agosto dijo ella: “Tomé (la decisión de jurar la gobernación) una vez la Constitución dice que yo era la persona que iba en el orden de decisión. Ciertamente, desde un principio dije que no estaba interesada (en la gobernación) porque yo no soy política”.

Ya en La Fortaleza, se ha requerido de la gobernadora aclarar si sus anteriores expresiones significan un rotundo “No” a una eventual postulación para la candidatura a la gobernación en noviembre del 2020. La insistencia, legítima, con la pregunta, obedece al “lenguaje de políticos” —que ella ha insistido en rechazar—, utilizado para responder a la puntual pregunta. “En este momento, no… No he pensado por el momento… Mañana no sabemos… No puedo decir lo que va a pasar el año que viene… Dios sabrá… Me mantengo firme… hasta el año que viene”, ha sido la constante en las respuestas de la gobernadora ante la reiteración de la pregunta. El miércoles agregó su contentura por la iniciativa de los inversores de la pasquinada.

Comprometida como está en la dirección gubernamental en circunstancias tan difíciles como las prevalecientes, lo menos que necesita la gobernadora es el uso estéril de sus energías y el espacio que demanda su alto cargo, como lo es el tener que estar respondiendoa cada rato a una pregunta cuya repetición se evita con una contestación precisa, alejada de todo propósito de evadirla: con un concluyente No… o un igual concluyente Sí.

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