Isamari Castrodad

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Por Isamari Castrodad
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WIPR le pertenece al pueblo

Durante mi adolescencia, de camino a la escuela intermedia, mi papá sintonizaba en la radio la emisora Allegro 91.3 FM, que a esa hora transmitía música clásica en el programa Concierto matinal con Edgardo Gierbolini. Le rogaba que cambiara la emisora, pero su respuesta recurrente era: algún día me lo agradecerás. Tenía razón, todavía se lo agradezco.

Allegro es una de las emisoras de radio del conglomerado de estaciones de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública que se compone de dos radioemisoras, dos televisoras y un portal cibernético.

En una acción de avanzada, WIPR TV fue la primera televisora educativa que se estableció en Latinoamérica y la tercera en los Estados Unidos.

Fue el modelo británico el que fijó las pautas de radiodifusión pública en los que se consideran sus principios universales de: accesibilidad geográfica, interés universal, tanto en representatividad como en libertad de expresión, servicio a las minorías, sentido de comunidad e identidad, imparcialidad, financiación directa, programación de calidad y códigos de autorregulación en lugar de censura.

Las emisoras públicas tienen la misión de educar, informar y entretener. Su contenido debe ser de calidad, debe tener un beneficio social, y un componente que fomente las bellas artes. Su cobertura debe abarcar temas de interés que por lo regular no cubren las emisoras comerciales.

La diferenciación de la corriente regular es lo que le otorga prominencia a la gestión de estas emisoras. Es ahí donde radica la importancia de que un país conserve sus emisoras públicas de radio y televisión. Ese es el norte, contribuir a la formación del carácter de sus ciudadanos mientras se respeta su unicidad e idiosincrasia.

En el año 1969, en una audiencia notoria, el presentador norteamericano Fred Rogers defendió la gestión de la televisión pública nacional ante un comité del Senado federal que pretendía reducirle a esa entidad su asignación de fondos.

Mr. Rogers fue breve. Fiel a su estilo pausado y ponderado, explicó que en sus programas infantiles se respetaba la individualidad de cada persona y se protegía su dignidad. También reiteró que los alcances de una emisora pública permitían gestiones tan importantes como educar sobre la validación de los sentimientos y fomentar modos para dominarlos en lugar de reprimirlos.

Rogers logró que se otorgaran los fondos porque demostró que financiar una emisora púbica no es un gasto, sino una inversión. WIPR le pertenece al pueblo de Puerto Rico, es vital conservarla, no perdamos el norte.

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