Carlos Rivera Justiniano

Tribuna Invitada

Por Carlos Rivera Justiniano
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Ya comenzó el proceso de admisión como estado

La oposición política ha usado unas expresiones del senador Marco Rubio referente a nuestra isla y su deseo de admisión, tergiversando la realidad sobre la estadidad. La verdad es que Washington se apresta a cumplir el momento histórico en que damos la estocada final a la colonia y comenzamos el proceso de integración a la Unión, como miembro con voz y voto en el Congreso.

El conteo regresivo para el día en que Puerto Rico sea admitido como estado 51 de Estados Unidos de América ya comenzó. Desde 1917 las personas nacidas en Puerto Rico somos ciudadanos estadounidenses, pero por más de un siglo, hemos sido tratados de manera distinta y discriminatoria por ese mismo Congreso que nos “regaló” la ciudadanía.

Algunos dirán que éste es un proceso ridículo, que no vamos para ningún lado, que no tendrá resultado alguno. El proceso usado por el gobernador Ricardo Rosselló para nombrar la nueva delegación de Puerto Rico en Washington no es un plan para minar el poder de nadie, ni un invento criollo para “desviar la atención de los temas importantes”.

Esta movida de política pública está fundamentada en el llamado Plan Tennessee, desarrollado por el entonces territorio federal, y que logró que el 1 de junio de 1796 éste se convirtiera en el decimosexto estado de la unión. Este modelo ha sido utilizado seis veces adicionales y en todas ha logrado que en un período de seis años o menos los territorios que lo han usado se conviertan en estados de la unión. Nunca ha fallado y logró la estadidad para Michigan, Iowa, California, Oregón, Kansas y Alaska, en dicho orden. Este último, que es el estado número 50, fue admitido tras tres años de adoptar el Plan.

La delegación puertorriqueña, conocida como Comisión para la Igualdad según la ley que la crea, permitirá que Puerto Rico tenga cinco representantes (además de la Comisionada Residente que es la sexta) y dos senadores en el Congreso. De hecho, tener una delegación completa en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos es lo que provoca que un lugar sea denominado como estado de la unión. Esto no borra el idioma del lugar, ni sus costumbres, ni sus lugares históricos; tampoco da ni quita derechos del congreso sobre la titularidad de las tierras privadas. Lo que sí hace es dar el acceso completo a todos los derechos e impone todas las obligaciones de los ciudadanos estadounidenses del territorio admitido como estado.

Este es el objetivo fundamental del PNP: lograr que Puerto Rico se convierta en un estado de la unión. El Plan Igualdad está dentro del programa de gobierno avalado en las elecciones de 2016. Es parte de la obra de gobierno del partido. De hecho, es la mejor herramienta que tenemos para lograr reconstruir a Puerto Rico, por la paridad instantánea en cada programa del gobierno federal, porque deja atrás el legado de la actual reforma contributiva federal, y porque da la seguridad de que Puerto Rico será parte de la unión hasta el final de los tiempos.

No tenemos gradaciones, ni distintas definiciones; la estadidad ya está definida, y nos encontramos de camino a alcanzarla en esta generación. No es un sueño, ni una utopía. Se está convirtiendo en realidad delante de los ojos de nuestros enemigos políticos. Por eso es que están ladrando tan fuerte. Sigamos avanzando. 

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