Lionel R. Orama Exclusa

Tribuna Invitada

Por Lionel R. Orama Exclusa
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¿Y dónde meto mi basura?

Como si no tuviéramos problemas en la Isla, ahora los alcaldes están declarando emergencias fiscales.  Uno de los resultados de estas emergencias se está manifestando a través del recogido de basura.  Es momento de pensar bien cómo manejar el desperdicio, en especial cuando ya se está rumorando que los municipios comenzarán a cobrar por su recogido.  El momento amerita que las medidas sean bien pensadas para promover un proceso de recogido sostenible, tanto para el municipio como para la Puerto Rico.

En Puerto Rico se estima que cada persona produce seis libras y media (6.5 lb) de desperdicio diariamente, o aproximadamente 4 millones de toneladas al año (Diálogo, marzo-abril 2012).  Estudios demuestran que de ese total aproximadamente 71% es reciclable o reusable, otro 27% es biodegradable y solo el 2% es de otro tipo.  Podríamos decir que ese 2% es el verdadero desperdicio, es decir menos de 0.15 lb por persona al día (Y. Fontánez, Universidad del Turabo, 2011).  Entonces, la pregunta es, ¿dónde está el problema de basura?  ¿No será más bien un asunto de patrones de disposición y uso? Y en cuanto a regulación, ¿se han tomado estos datos en consideración?

Voy a referirme al ejemplo que viví cuando estudiaba en el estado de New York, hace alrededor de 20 años.  Donde estudié la mayor parte de las personas reciclaban.  Para que esto sucediera, el estado había legislado el reciclaje, era una actividad muy regulada.  Al comprar latas o botellas se pagaba un depósito de cinco centavos por cada una.  Para recibir el depósito de vuelta había que llevar las latas y las botellas al reciclaje.  Además de eso, el resto de los materiales reciclables eran recibidos por el County, en un recipiente especifico, tenían que estar limpios y ordenados, de lo contrario la familia recibía multas.  El desperdicio se tenía que echar en bolsas plásticas trasparentes, porque si los empleados del recogido veían material reciclable en las bolsas, también daban multas.  Es decir, todos reciclaban, no por disciplina o por ambientalistas eco-amigables, sino para evitar las multas.

Otras maneras de manejar el desperdicio incluyen el re uso y reciclaje de materiales, así como la producción de composta para fertilizantes y biogás.  El manejo de estos materiales ha debido regularse para que se promueva el desarrollo de pequeñas y medianas empresas.  Ejemplo de esto es el RDN, en Hatillo, una empresa comunitaria netamente puertorriqueña.  Así también se debe promover el uso del material biodegradable, ya sea a nivel doméstico o comunitario para producir fertilizantes y biogás, un gas natural que sustituye al propano de manera que puede usarse para estufas, secadoras o micro-generadores de electricidad.

Recomiendo a los alcaldes que antes de hacer ordenanzas municipales para cobrar por el recogido de basura se den a la tarea de estudiar como manejan el desperdicio en otras jurisdicciones, tanto de USA como de otros países.  Es una gran oportunidad para trabajar hacia el desarrollo comunitario sostenible.  Además, si hay que pagar por el recogido de basura es momento para educar a la ciudadanía en comportamientos que permitan crear menos desperdicio.  Esto se logra con medidas que desincentiven la generación desmedida de desperdicio y a la ves incentiven el uso de otras alternativas como es el reciclaje, la creación de composta o la generación de biogás a nivel doméstico y comunitario.

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