Yo sobreviví la masacre de Pulse: gobernadora, es momento de actuar
Estimada gobernadora,
En junio se conmemora el Mes del Orgullo LGBTQ+. Esto es muy importante pues fueron muchas las personas que se lanzaron a la calle y a las cortes para lograr derechos igualitarios a través de incesantes luchas y largos años. Aunque hay quienes aborrecen o niegan la existencia de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer, la realidad es que estamos en todas las esferas de la sociedad y seguiremos estándolo. Quienes hoy día gozamos del fruto del sacrificio de tantas personas que pavimentaron la ruta hacia la liberación, no pensamos ceder ante las fobias que pretenden obstaculizar nuestros caminos.
Hoy le escribo desde Orlando, Florida, donde hace casi cuatro años -el 12 de junio de 2016- ocurrió el ataque en contra de la comunidad LGBTQ+ latina con la mayor mortalidad en la historia moderna. He vivido aquí en el “Sunshine State” por casi cinco años, pero en mis 31 años de vida, nada ha sido tan impactante como esa noche cuando un ser lleno de odio asesinó a 49 personas; entre estas 23 boricuas.
Desde ese atentado me he dedicado a trabajar con entidades sin fines de lucro que velan por los derechos civiles de la comunidad hispana y a promover el desarrollo de la comunidad LGBTQ+ boricua que vivimos acá. Sepa que, aunque mi labor se gesta en la Florida, mi corazón sigue allá paseándose de Yauco a Ponce, añorando una empanadilla de pizza fría en La Guancha.
Actualmente nos encontramos viviendo tiempos de incertidumbre y de mucha reflexión social. Tan solo el verano pasado, Puerto Rico se levantaba contra la indiferencia de un gobernador y su equipo que se burlaba de las muertes tras el paso del huracán María. Hoy, muchos pueblos se desbordan contra los crímenes perpetrados por el estado, el asesinato de George Floyd y el rampante racismo asesino que permea muchas esferas de nuestras vidas. No comparo la reacción del pueblo de Puerto Rico ante el manejo por parte del pasado gobernador con las manifestaciones en clamor de justicia que hemos estado viendo estos días, pero es imposible no notar las similitudes del poder de un pueblo cuando se levanta en contra del abuso y la injusticia para exigir el respeto que se merece.
Mientras navegamos pandemias, encierros, atropellos, injusticias reales y una que otra crisis manufacturada en las redes sociales, me surge una preocupación. En estos tiempos de altas tensiones que estamos viviendo, pienso que asuntos sociales que no parean con los pensares y las ideologías de su administración queden ahogados entre lo demás. Es por esto que le escribo.
Le adelanto que le tengo un reclamo que puede que le incomode, pero espero que como la gobernadora de todo el pueblo de Puerto Rico entienda la importancia del mismo.
La aprobación de un nuevo Código Civil que de su faz aparenta menoscabar derechos adquiridos y la ineficiencia de las autoridades en investigar y condenar crímenes contra la comunidad transgénero, como el vil asesinato de Alexa, ha demostrado un alto grado de menosprecio por el sentir de la comunidad LGBTQ+. Ante estas situaciones no podemos permanecer en silencio. Al contrario, debemos usar nuestras voces, donde y cuando sea que estemos.
Como puertorriqueño gay se me hace imposible ignorar el discurso que promueve la desigualdad social y la intolerancia; el discurso que promueve el odio. Y precisamente por conocer de experiencia propia las consecuencias del odio es que me nace mi reclamo.
Como le mencioné anteriormente, este viernes 12 de junio se cumplen cuatro años desde la masacre en el Club Pulse, en Orlando. Hago mención del asunto pues hasta el momento no he escuchado de plan alguno para honrar sus memorias por parte de su administración. Lamentablemente percibo que se actúa como si esta tragedia no hubiese sucedido. El silencio del gobierno de Puerto Rico equivale a que se borren de la historia las memorias de los fallecidos y que se nos barra bajo la alfombra como sobrevivientes o familiares de las víctimas.
Note que dije se nos barra. Me incluyo en la aseveración pues yo soy un sobreviviente de la masacre en Pulse y por eso me tomo el atrevimiento de escribirle para reclamarle que no ignore y olvide a la comunidad directamente impactada por ese acto de odio. Le pido, gobernadora, que tome un momento para honrar la memoria de las víctimas de este acto de odio decretando el 12 de junio como un día nacional de duelo.
De igual manera que se han decretado días de duelo por la muerte de figuras reconocidas en el país, le pido le otorgue el mismo grado de respeto a estas personas que, como muchas otras, han tenido que abandonar su país en busca de un bienestar y sus vidas fueron acabadas por la intolerancia. Le pido que le deje saber al pueblo puertorriqueño que no hay cabida para el odio en ninguna de sus expresiones y que el gobierno de Puerto Rico reconoce y llora el dolor de su gente.
Sepa que este pequeño acto sería de gran importancia para muchas personas.
De paso y ya que por aquí le ando pidiendo… denos para Alexa y para todas las víctimas del odio la justicia que merecen.
