Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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Nos clavaron

Durante el pasado año, Puerto Rico ha recibido atención significativa de los medios estadounidense e internacionales a raíz de la severa crisis fiscal que atraviesa. Durante ese tiempo,  los dos  partidos principales en los Estados Unidos, el Partido Republicano y el Partido Demócrata rápidamente convirtieron nuestra situación en un juego político, en el que ambos buscaban capitalizar políticamente con la esperanza de atraer el voto boricua en el continente estadounidense, dentro de sus respectivos distritos, en especial el estado de la Florida.

Sin embargo, pasó  un año entero, sin ningún tipo de acción de parte del Congreso para encaminar una solución concreta a nuestra crisis que no fueran expresiones politiqueras. No fue hasta literalmente hace mes y medio que la mayoría republicana presentó una medida chapuseada de último minuto que, más allá de "salvarnos", simplemente nos clava.

Dicha medida llamada "PROMESA" establece una "Junta Fiscal" compuesta de 7 miembros no electos nombrados por los republicanos racistas del partido de Donald Trump, que tomarán control total del gobierno colonial en la isla. ¡Ah, pero no termina ahí! ¡Dicha junta proveerá un asiento para el gobernador, pero su voto en la junta no contará!

Si crees que eso es todo, aguántate, porque se pone peor. La mal llamada medida "PROMESA" incluyó dentro de sus provisiones el poder absoluto de la Junta en temas ambientales. Específicamente prohíbe vistas públicas para que el pueblo exprese su sentir. Encima de todo lo anterior, la medida PROMESA que ya fue convertida en Ley por el presidente Obama,  facilita la reducción del salario mínimo federal en Puerto Rico a $4.25 la hora para jóvenes de 25 años o menos, mientras que le espeta el costo de las operaciones de dicha "Junta" al pueblo de Puerto Rico, al son de $320 millones.

Los demócratas se unieron al Partido Republicano para apoyar el proyecto PROMESA, y vendieron sus conciencias a Wall Street mediante su voto en el pleno de la Cámara de Representantes y el Senado federal.

El presidente Obama, quien aspiró a la presidencia utilizando una campaña anti-grandes intereses , terminó sucumbiendo ante los poderes corporativos de los Estados Unidos y firmó PROMESA, no sin antes expresar lo que he denominado como el libreto a ejecutar que repartió Wall Street a funcionarios electos para justificar la "clavaera" al pueblo humilde de Puerto Rico, al decir: "Esta medida no es perfecta, pero es un paso en la dirección correcta".

Es curioso como casi todos los oficiales electos desde Obama, Marco Rubio e incluso políticos en la isla como Kenneth McClintock, han usado exactamente las misma palabras. Parece que dicha frase fue circulada mediante mensaje de texto a todos desde Washington, D.C.

Muchas amistades anglosajonas mías que se identifican con el Partido Demócrata no podían creer cómo su partido, conocido como "el partido del pueblo", traicionó sus principios al unirse a los republicanos para potencialmente reducir el salario mínimo en Puerto Rico. Para mí no es una sorpresa, por dos razones sencillas. Billete y estrategia política.

No están ajenas a los juegos políticos grandes empresas con plantas en Puerto Rico que disfrutan de contribuciones corporativas bajo el gobierno colonial del Estado Libre Asociado y se lucran con incentivos corporativos creados irónicamente por el Partido Nuevo Progresista mediante las leyes 20 y 22 del 2012. ¿Ya ven la jugadita?

Finalmente, el factor más influyente que llevó a los demócratas a votar a favor de PROMESA es el hecho que ahora la abrumadora mayoría de la juventud puertorriqueña se verá forzada a abandonar la isla aún más y llegará al centro de la Florida en busca de "una mejor calidad de vida" sin saber que el ambiente laboral aquí es crítico.

En Orlando hay cientos de familias boricuas recién llegadas que viven en moteles, o peor aún, que caminan por las calles pidiendo dinero en las luces. Los que consiguen trabajo, terminan, en su mayoría, como esclavos de la industria turística hotelera. Pero ¿saben cómo vota la mayoría de los boricuas en Florida? La pegaste: votan abrumadoramente demócrata. Así que el Partido Demócrata, no solo votó a favor de PROMESA por razones corporativas para  sus donantes, sino que ahora ese partido  tiene la posibilidad real de mantener control de Florida como estado demócrata en las elecciones presidenciales para siempre.

La aprobación de PROMESA y la Junta Fiscal quedará en la historia como uno de los capítulos más oscuros en la historia de los Estados Unidos y Puerto Rico. Los partidos Republicano y Demócrata ejecutaron a la perfección una estrategia maquiavélica de beneficio mutuo que finalmente dejó a nuestro pueblo clavado. Esa es la verdad.

Invito a todos los anexionistas que piensen detenidamente en todo lo que he plasmado en ésta, mi columna más reciente, mientras voltean los "hamburgers" y "hot dogs" en sus Bar-B-Q este 4 de julio.

Quizás en ese momento se darán cuenta al igual que yo, que el 4 de julio y la "libertad y democracia" que celebran los estadounidenses son iguales de fantasiosas que Santa Claus en las Navidades. En noviembre de 2012, el pueblo de Puerto Rico le dejó galletitas a Santa al votar por la estadidad.

Como todos sabemos, Santa nunca llegó. 

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