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Apostar a una industria turística diversificada

El mercado turístico es uno de los pocos sectores que, aun en medio de la contracción económica de Puerto Rico, mantiene su solidez y crece. Por ello, para que alcance todo su potencial, debe ser objeto de atención especial por parte del gobierno y la industria.

La noticia de que el impuesto hotelero aumentó en 12% en julio de este año, respecto a la misma fecha de 2016, es muy positiva. En términos de recaudos la actividad se tradujo en $6.7 millones más para el erario, defendiendo así la apuesta que ha hecho el gobierno en el turismo como uno de los motores para la recuperación.

Con más de 80,279 empleados –que reciben un salario promedio de $28,752– el sector ha llegado a superar a la histórica gran fuente de trabajo que ha sido la manufactura. Al presente esta emplea a 76,000 personas.

Por ser una industria intensa en mano de obra, de 2006 a 2015 creó casi 11,200 empleos directos. Esto no incluye el efecto multiplicador que se manifiesta en una mayor demanda por servicios como transporte, gastronomía y bienes raíces, además de alojamiento.

En ese último año el turismo generó cerca de $215 millones para la economía local gracias al gasto de los visitantes, a lo que hay que sumar otros $20 millones en impuestos, de acuerdo con un estudio de la empresa Inteligencia Económica para la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico.

El potencial se hace evidente, a pesar de que Puerto Rico ha tenido una política de turismo incoherente y fragmentada que cambia con cada ciclo electoral. Se promociona la isla mayormente como un destino de sol y playa, en competencia con las demás islas del Caribe, que son famosas por sus bajos precios para el visitante.

Nuevos organismos, como la Organización de Mercadeo del Destino (“DMO”, por sus siglas en inglés) creada con miras a mercadear a Puerto Rico a través del mundo, tienen una gran tarea por delante. Ello conlleva lograr una publicidad efectiva que atraiga visitantes y aportar en la tarea mayor de mover a Puerto Rico hacia la más abarcadora economía del visitante.

El visitante no solo es el turista playero. Es el que llega en un crucero, el que asiste a una convención o actividad profesional, el que ama el ambiente o la aventura y el que viene a atenderse una condición médica, a estudiar, hacer negocios o invertir.

Por eso es que la divulgación de la oferta que presenta Puerto Rico tiene que ser y proyectarse tan diversificada como los intereses de los viajeros que buscan experiencias e interacción con las poblaciones locales.

La celebración aquí en 2018 de los Premios Billboard de la Música Latina ilustra el potencial de Puerto Rico como una plaza cultural y musical. La rica diversidad de nuestro ofrecimiento artístico y de entretenimiento, de lo cual tenemos muchísimos exponentes, es un gigante dormido en espera de que alguien lo despierte. A Puerto Rico le toca darle alas a este tipo de actividades y profundizar más en la cultura turística.

La merma estimada de 28% en la cantidad de empresas de manufactura que se ha registrado en las pasadas dos décadas no es solo una lamentable consecuencia de depender de un incentivo pasajero para el crecimiento y el empleo. Es asimismo un llamado para darle forma a planes a largo plazo que contemplen el florecimiento de industrias como el turismo dentro de un abanico diversificado de alternativas de crecimiento.

Hace dos décadas, Puerto Rico recibía el 30% de los turistas de la región del Caribe. Hoy día recibe el 14%.

Diferenciando a Puerto Rico de los demás países y promoviendo nuestros atractivos únicos con planes estructurados, realistas y de continuidad podremos recobrar ese sitial y superarlo. Así demostraremos que somos un destino completo para visitar, estudiar, invertir y divertirse.

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