💬 0

A reciprocar la solidaridad de las artes y la cultura

El prolongado periodo de distanciamiento social, establecido como protección principal contra la pandemia del COVID-19, ha representado una prueba que ha estimulado la creatividad y el espíritu de férrea determinación de los trabajadores del campo de la cultura y las artes en Puerto Rico.

Resulta ejemplar el empeño innovador de este sector en la isla, justo cuando las empresas de espectáculos sufren el golpe severo de la paralización de la economía. Aún no se pueden llevar a cabo eventos artísticos de congregación masiva, y las actividades culturales autorizadas requieren invertir en medidas de seguridad que las hacen más costosas.

La industria creativa agrupa a unas 30,000 personas en Puerto Rico, no solo músicos, actores, bailarines, coristas, artesanos y artistas de diversos géneros, sino también productores, escenógrafos, vestuaristas, maquillistas, sonidistas, técnicos de luces y otros. Se estima que el 97% son cuentapropistas. Su impacto económico combinado ronda los $2,200 millones anuales. Su impacto emocional -el esparcimiento y alegría que brindan a una población necesitada de sosiego y que agradece su manifiesta solidaridad con causas sociales meritorias- es incalculable.

Sin haberse recuperado plenamente del golpe económico que significaron los huracanes Irma y María, los integrantes de esta industria se encontraron con la cancelación abrupta, y hasta nuevo aviso, de todos sus compromisos de trabajo, a causa de la paralización económica derivada de la pandemia. Conciertos, presentaciones, ferias, festivales, fiestas patronales y cualquier evento que implicara la aglomeración masiva, fueron eliminados o aplazados indefinidamente, en aras del cumplimiento de las medidas de salubridad.

Ante la transformada realidad, los conceptos de reinvención y autogestión han cobrado un nuevo significado. La inventiva y la energía de numerosos miembros del sector han sido demostradas en el desarrollo de nuevos caminos que constituyan fuentes sostenibles de ingreso. La tecnología ha evidenciado ser no solo una herramienta indispensable en esa encomienda, sino además una suerte de laboratorio de los proyectos que irán labrando el futuro de la expresión artística.

De ese modo, se han establecido nuevas plataformas de entretenimiento, como los conciertos virtuales, las transmisiones en vivo por redes sociales -muchas de las cuales han contado con el apoyo directo de empresas privadas- y el lanzamiento de sitios cibernéticos en los que se puede adquirir música a precios justos y en apoyo a la labor cultural del artista. La consultoría y los talleres virtuales -de canto, baile, redacción literaria, actuación y muchas otras disciplinas- también forman parte importante del renovado modelo de negocios, igualmente necesario para entretener, educar y motivar a una población confinada a su espacio doméstico durante un largo periodo.

A la par con las iniciativas individuales, han surgido esfuerzos colectivos, como el que lleva a cabo el Colegio de Productores de Espectáculos de Puerto Rico, que cabildea por incentivos y ayudas económicas del gobierno. Estos pueden incluir una extensión del seguro por desempleo a los cuentapropistas y un ajuste en los pagos de alquiler de las salas de teatro estatales y municipales, sedes de numerosos espectáculos. El gobierno de Puerto Rico tiene aquí una oportunidad para demostrar su respaldo y fortalecer un sector de la economía cuya importancia no se reconoce justamente.

En el incierto panorama en el que aún prevalece el riesgo de contagio con la nueva cepa de coronavirus, el reinicio de las operaciones de los sitios de entretenimiento y cultura, particularmente en lugares cerrados, debe ser llevado a cabo con la máxima atención a las medidas salubristas como uso de mascarillas, lavado frecuente de manos y distanciamiento social. Dentro de ese contexto de cautela, es necesario que los ciudadanos respalden de forma consistente a los artistas, productores y gestores de la cultura, que son recursos esenciales para educar al país y promover su calidad de vida.

El arte puertorriqueño nos ha dado prestigio internacional y va a permanecer contra toda adversidad. Reconozcamos su valiosa aportación y démosle el lugar que se merece, aquí, en su propia casa.



💬Ver 0 comentarios