💬 0

Atinada iniciativa contra el tráfico ilegal de armas

La creación, en la fiscalía federal, de una unidad especializada en el contrabando de armas de fuego es una acción acertada en el esfuerzo por frenar la incidencia de crímenes violentos que tanta pérdida de vida causan en Puerto Rico.

Esperamos que este nuevo enfoque estratégico se eleve como una herramienta fuerte contra el narcotráfico, cuyas actividades de lucro desmesurado se apoyan en el fácil acceso a los armamentos y municiones.

La entrada ilegal de armas de fuego, ya sea en carga aérea o marítima, en equipaje de sus pasajeros, y por correo, entre otros esquemas detectados por las autoridades, alimenta el lucrativo mercado de drogas que es responsable, según la fiscalía federal, del 95 por ciento de los asesinatos que se registran cada año en Puerto Rico. Hasta el fin de semana pasado, se habían perpetrado 69 homicidios en lo que va del año, de acuerdo con la Policía.

Las armas ilegales están en el centro operacional del crimen organizado, así como de actividades ilícitas menos elaboradas. Son protagonistas en los asesinatos ocurridos en medio de riñas, en asaltos, en los tiroteos a plena luz del día y en las arterias principales. Empoderan a las pandillas que, con rifles de asalto y armas automáticas por las que pagan hasta $9,000, desafían a los agentes del orden público.

El resultado es una población temerosa y alarmada, y un país inseguro. Encontrar una rápida y adecuada respuesta a este desafío descontrolado que cobra tantas vidas es tarea de la nueva Unidad de Armas de la fiscalía federal.

De entrada es acertado el haber separado la investigación sobre el contrabando de armas del resto de la labor de la División Criminal de la fiscalía, que atiende crímenes en general. De este modo, los agentes federales podrán establecer estrategias de intervención a la luz de las características particulares del trasiego insular.

Al presente se desconocen con precisión el número de armas ilegales que llega a la isla y las cuantías de dinero producto de su compra y venta. Sin embargo, las autoridades estiman que el volumen de ese contrabando se acerca al del narcotráfico.

En este escenario, la misión de la nueva unidad es compleja. Esperamos que el acopio de informaciones la lleve a estimar con mayor certeza el flujo de armamentos hacia la isla, en la aspiración de identificar a las personas y grupos que participen en ese deshumanizante tráfico. Para ello es preciso que la nueva unidad cuente con la colaboración de las autoridades locales, al igual que con los ciudadanos.

A base de los rastreos y los decomisos realizados, las autoridades estiman que las armas provienen principalmente de Texas, Georgia y Florida. Entre el 80 y el 90 por ciento de las armas que provienen de Florida sale del área de Orlando. Es preciso establecer a una mejor coordinación con las autoridades de esos estados que permita identificar los esquemas de envíos irregulares de armas y a las personas que participan en los mismos.

Otro gran desafío es la entrada de armas por el sistema de correos. Es atinado el plan para fortalecer la iniciativa Firearms by Mail, la cual se ampara en el poder de investigación del Inspector General del Servicio Postal. Lo mismo ocurre con la asignación de más recursos a los correos en Orlando y Puerto Rico, para que identifiquen paquetes sospechosos.

Enfrentar el negocio voluminoso y rentable del tráfico de armas requiere una estrategia interagencial. Mejorar la comunicación y maximizar la eficiencia en el uso de los recursos pueden ayudar a identificar y procesar a los inescrupulosos mercaderes que se enriquecen con el derramamiento de sangre.

💬Ver 0 comentarios