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Atinada transformación de la industria lechera

Es acertado que, ante la reducción del consumo de la leche fresca en Puerto Rico, este sector manufacturero haya asumido la diversificación de productos lácteos para el consumo local y la exportación, como estrategia para el fortalecimiento de la industria.

Esa apuesta incluye la ampliación de los mercados que están en crecimiento en la isla, el resto del Caribe y Estados Unidos. Empresas como Tres Monjitas, Indulac y Vaca Negra han aumentado la producción de chocolatinas, mantequilla en barra, mantecado, leches saborizadas en varios formatos, yogur y quesos. Por lo general, esos productos derivados se confeccionaban con leche excedente o cruda.

La suma de productos y la apertura a otros mercados muestran la capacidad de adaptación de este sector manufacturero a las tendencias alimentarias en la esfera local e internacional.

El consumo de leche pasteurizada en la isla ha mermado en los pasados años, en 15 por ciento en 2016 y en 20 por ciento en 2018. Recientemente, la Oficina para la Reglamentación de la Industria Lechera ordenó reducir la producción de leche para evitar que fuera decomisada. De ahí la importancia de darle nuevo usos alternativos a la leche cruda.

Los nuevos productos se presentan como opciones a productos importados, los cuales al presente representan el 50 por ciento de los lácteos que se consumen en la isla.

Por ejemplo, el queso de cabra manufacturado en Juncos trata de romper el dominio en el mercado local de ese lácteo importado. Mientras, la crianza de cabras y ovejas busca su espacio en el mercado agrícola, enfrentando los retos particulares del sector. Ambos ejemplos ponen de manifiesto la pujanza de los nuestros.

La exportación hacia mercados cercanos es un horizonte en crecimiento. Anclados en la calidad de los productos de Puerto Rico, las empresas envían embarques de leche, mantequilla a granel y otros productos a la República Dominicana y otros países del Caribe, así como a comunidades con altas concentraciones de boricuas en los Estados Unidos, mayormente Florida.

Estos emprendimientos les han permitido enfrentar el gradual desplazamiento de la leche pasteurizada en la mesa puertorriqueña, a causa de cambios demográficos y culturales.

Uno se relaciona con la corta vida de la leche fresca, lo que ha abierto el camino a la leche esterilizada con el método Ultra High Temperature o UHT. Indulac le hizo frente hace años a la fuerte competencia procedente de Estados Unidos y Canadá al elaborar leche UHT. Más recientemente, Tres Monjitas lanzó un producto de leche fresca de larga duración preparada con la tecnología Millisecond Technology o MST. Con ello, los manufactureros locales le hacen frente a la competencia del exterior.

El apego a la innovación le ha permitido a la industria lechera responder a las nuevas tendencias. Actualmente, el mercado ofrece leche de almendra, soya, arroz y otras no lácteas, además de distintos niveles de lactosa y distintos sabores.

Los productores locales aspiran a lanzar al mercado nuevos productos y a relanzar otros afines al paladar puertorriqueño.

La transformación que se está llevando a cabo en la industria lechera ha implicado redirigir los incentivos y destinar más recursos a equipos, maquinaria y nueva tecnología. El sector asume valiente y creativamente los retos demográficos, que incluyen la baja natalidad y el éxodo de niños y jóvenes a causa de los estragos del huracán María.

La transformación de este sector económico es importante para el desarrollo de Puerto Rico, como pilar de la agricultura puertorriqueña.


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