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Defensor de la justicia y la dignidad

En la lucha por una sociedad más justa, Puerto Rico tuvo por décadas en primera fila a Salvador Antonetti Zequeira, un gladiador del Derecho.

Su desempeño riguroso de la abogacía propició que ganara la admiración de sus homólogos. Supo contemporizar y tratar con deferencia a quienes ocupaban el otro lado de cada controversia.

Para los aspirantes a letrados constituyó un modelo. Verlo postular en litigios complejos representaba una oportunidad preciada para aprender las estrategias más atinadas.

Además de un abogado de primer orden, Antonetti Zequeira fue un gran académico. Como mentor, compartió sus conocimientos con varias generaciones que se integraron exitosamente al campo del Derecho en la isla.

Fue presidente de la Junta de Síndicos y rector del Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico. Integró la Comisión de Educación Legal y Mejoramiento Profesional del Colegio de Abogados, y actuó como síndico del Fideicomiso de la Escuela de Derecho de la UPR.

Como miembro de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación aportó a la investigación, al debate y a la transmisión crítica de conocimientos en distintos ámbitos del Derecho. Con ello contribuyó a adelantar la misión institucional de asesoramiento y perfeccionamiento de la legislación puertorriqueña.

Como experto en arbitraje impulsó reformas en el delicado ejercicio de resolver conflictos. Además, fue una constante en su vida la práctica de los valores altruistas, que adquirió desde su formación temprana en el Colegio de Filosofía y Letras en Shrub Oak, Seminario Jesuita afiliado a la Universidad de Fordham, y luego en la UPR, donde se decantó por el Derecho.

El nombre de Salvador Antonetti Zequeira es referente del desempeño cabal del Derecho en nuestro país. Puerto Rico está orgulloso del valioso legado de este defensor de la justicia y la dignidad humana.


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