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Edgar Martínez inspira a las nuevas generaciones

La exaltación del boricua Edgar Martínez al Salón de la Fama del Béisbol es un homenaje merecido que ilustra el resultado del trabajo fuerte, y el respeto y la disciplina aplicados al deporte.

Equipado con estos valores que le inculcaron sus abuelos, con los que se crio en el barrio Maguayo, en Dorado, Martínez se superó en todas las etapas de su carrera hasta llegar a la cima del reconocimiento de sus pares y el gran aprecio de su pueblo.

En su paso por las ligas mayores, Martínez definió la figura del bateador designado, una posición entonces modesta que solo existe en la Liga Americana, pero que en las manos de Martínez demostró su efectividad y poder.

Una instancia que selló su valor se produjo en la serie divisional de 1995. Martínez se creció ante unos Mariners alicaídos, al conectar un doble que le ganó el juego a los Yankees de Nueva York. El batazo generó tal entusiasmo que la fanaticada se motivó a seguir los juegos del equipo. Al final, derivó en la edificación de un nuevo estadio de béisbol en la ciudad.

Paso a paso, Martínez se convirtió en el bateador designado deseado. Fue proclamado el mejor de su tipo en cinco ocasiones. Por eso el premio anual lleva su nombre.

Este bateador derecho le dio gloria a los Mariners a lo largo de los 18 años que formó parte del equipo de Seattle. Este año los Mariners lo reconocieron con el retiro del número once que lucía en su uniforme.

En el museo de Cooperstown, en Nueva York, se reconoció que el toletero pudo llegar muy lejos con pasión y perseverancia. Ciertamente, su promedio de bateo de .312 le confiere a Martínez la clasificación superior. Fue, además, dos veces campeón de bateo y ganó el Bate de Plata en cinco ocasiones.

Al poner en lo más alto el nombre de Puerto Rico, Martínez se une a los astros boricuas Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar e Iván Rodríguez, quienes también le han dado gloria a la isla y tienen sus placas en Cooperstown.

En su día de gloria, Martínez señaló las claves de su éxito. Rememoró sus raíces, enclavadas en la humilde comunidad de Maguayo donde se crio y tuvo sus primeros contactos con el deporte. Describió cómo el apoyo del entorno familiar, el modelaje inspirador de su ídolo Clemente, la experiencia en las pequeñas ligas y las enseñanzas de sus mentores se combinaron para motivarlo a superar obstáculos.

El estrabismo, un padecimiento que afecta la coordinación visual, hubiera sido para otros una condición limitante. Para Martínez ha significado férrea voluntad y disciplina a lo largo de dos décadas.

Martínez no olvida su origen. En la Serie del Caribe de 1995 formó parte del famoso Dream Team de Puerto Rico, junto a Bernie Williams, Roberto Alomar, Juan “Igor” González, Carlos Baerga, Ruben Sierra y su primo Carmelo Martínez.

Actualmente, a los 54 años, es coach de bateo de los Mariners.

Con su entrada al recinto de los inmortales, el pelotero ilustra que la actividad competitiva es una expresión cultural importante, que crea momentos de alegría aún en medio de los grandes desafíos que enfrentamos como pueblo.

El deporte debe aprovecharse como herramienta que posibilita el desarrollo de las actitudes positivas. Su gran bondad es transmitir el valor del esfuerzo, de la perseverancia y del trabajo en equipo.

La receta de Martínez es ejemplo e inspiración para las nuevas generaciones y para todo el país.


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