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El apoyo a nuestro agro promete grandes frutos

El impulso que decenas de agricultores están dando a la recuperación de fincas e infraestructura seriamente afectadas por los golpes huracanados de 2017, refleja el gran potencial que el sector agroindustrial tiene en el desarrollo de la economía de Puerto Rico.

Los logros reportados, tras la paralización de operaciones debido al daño ciclónico, son ejemplos de lo que el empeño y la planificación permiten. Sirvan estos esfuerzos para abordar un proyecto agrícola que permita cosechar la sostenibilidad alimentaria de nuestro país.

Resulta significativa la inversión de $6.4 millones para cultivar nuevamente la piña en el norte. Ya de 230 de las 450 cuerdas disponibles para esa siembra llega la fruta fresca a supermercados y grandes almacenes del país. Alianzas con importantes comercios han facilitado las ventas.

Ante el buen rendimiento inicial, la empresa Campo Alegre, que opera en Barceloneta, proyecta reclutar a más personal para aumentar su producción. Al presente, el 70% de la piña que aquí se consume es importada, proporción que podría reducirse, según los agroempresarios.

En el renglón de los porcinocultores, aunque recién solo se ha producido un 5% de lo consumido localmente, a fines de 2018 un respaldo mayor de consumidores propició que se agotara el producto. Por ello, se preparan para suplir un 10% de la demanda local, pero reclaman legislación de mayores protecciones ante la significativa importación de esa carne.

Los caficultores, que retoman esfuerzos con un proyecto cooperativista, señalan que a corto plazo es preciso sembrar 18 millones de arbolitos de café. El 85% de la plantación se perdió a causa del ciclón. Apuestan a un modelo de autosuficiencia financiera respaldado por la unión de 513 socios en Procafé, una organización sin fines de lucro cuyas operaciones cubren una veintena de pueblos.

El paso de los caficultores constituye un mensaje elocuente del poder de la colaboración por un objetivo común. Resulta esperanzador que, además de procurar la recuperación del cultivo del café, la alianza de agricultores proyecte diversificar la siembra, como ocurre en otros renglones. Su plan luce organizado y han publicado hasta un manual de buenas prácticas de siembra como guía uniforme en el esfuerzo de renovación cafetalera.

Hay empeño innovador en cultivos hidropónicos, en siembras orgánicas, en plantaciones no tradicionales como el cacao. La Asociación de Agricultores estima que el país tiene la capacidad de producir hasta un 60% de lo que consume. Hoy la proporción se limita a un 10%.

Ya hemos consignado que, ante la disminución en el consumo de leche fresca, esta industria diversifica sus productos. Hoy mercadea quesos, leche evaporada y exporta leche fresca pre pasteurizada a República Dominicana.

Para alcanzar esa meta, que implica sostener y ampliar las iniciativas que comienzan a generar buenos resultados en cultivos tan variados como piña, café, hortalizas, tubérculos, carne de res y de cerdo, es vital mayor apoyo gubernamental. La inversión debe trascender los subsidios para subsanar las pérdidas vinculadas a los ciclones.

Al mismo tiempo, es conveniente que florezcan más alianzas empresariales y de comercios interesados en distribuir y vender los productos de aquí. Además, es fundamental que los puertorriqueños consuman de forma creciente y prioritaria los productos del agro local, que se generan con nueva tecnología y estrictos controles de calidad, entre otras cualidades que les permiten competir y superar a los importados.

Nuestros agricultores se han movido a una visión más empresarial. Abrazan la colaboración con comercios locales e internacionales para la distribución y las ventas. Entre otros cambios, han ajustado su mercadeo, así como sus estrategias de producción. Los pasos son acertados.

En la ecuación de promover nuestro desarrollo sostenible mediante una mayor producción alimentaria local, será crucial alcanzar balance adecuado de respaldo gubernamental, la empresa privada, las organizaciones comunitarias y los consumidores. Un apoyo constante y firme a la agricultura aportará estabilidad económica, así como una mejor salud y calidad de vida en un Puerto Rico más fértil.

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