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El crédito de familias con niños combate la pobreza

Cuando de soluciones a la pobreza se trata, Puerto Rico tiene que unirse en propósito y acciones para transformar la beneficencia en un instrumento transitorio que propicie la incorporación laboral y la movilidad social de miles de familias que hoy carecen de recursos.

Lograr que el Congreso apruebe la extensión del crédito contributivo para familias con uno o dos niños en la isla es una de esas herramientas que fomenta la productividad y ayuda a sacar de la pobreza a miles de menores y sus familias. Para alcanzarlo, se necesita la unión de fuerzas del gobierno, el Tercer Sector y la diáspora.

El crédito (CTC, por sus siglas en inglés) aplica en Estados Unidos a toda familia con más de un niño y con ingresos entre $2,500 y $200,000 anuales. En Puerto Rico solo se otorga a ciudadanos que aportan al Seguro Social y que tengan tres menores o más.

El Congreso tiene ante sí la propuesta de aplicar el crédito con paridad para Puerto Rico. Ha sido incluida sin éxito en nueve piezas legislativas auspiciadas por 53 miembros del Congreso. Ahora, al cumplirse un año del paso del huracán María, y en plena campaña electoral congresional, la isla tiene mayor potencial de captar la atención federal. El Instituto de Desarrollo de la Juventud (IDJ) lidera esfuerzos para incidir en la aprobación de una medida a esos fines. Su causa debe contar con respaldo pleno aquí y de la comunidad boricua en Estados Unidos.

El IDJ estima que la extensión del crédito a las familias con menos de tres niños beneficiaría a 355,000 familias e inyectaría $270 millones a la economía local. Además, medidas como esta estimulan el empleo y la independencia económica de estas familias. La experiencia indica que los núcleos familiares que reciben el crédito utilizan el dinero extra para pagar deudas o ahorrar. Así se produce un efecto cascada beneficioso para la autoestima, el progreso de las familias y el futuro de los menores.

Debemos enfatizar, no obstante, que el crédito para familias trabajadoras con hijos debe ser parte de un mosaico de acciones necesarias para propiciar el desarrollo integral de nuestros más jóvenes desde la edad temprana. Hace falta la voluntad política local de adoptar medidas similares para atender de forma integrada el problema de la pobreza infantil, que le resta posibilidades de desarrollo al país.

El IDJ ha puesto a disposición un análisis del presupuesto que se destina a la niñez en programas y proyectos distribuidos de forma fragmentada en distintas agencias locales. Ha sumado una serie de recomendaciones, la primera de las cuales es asumir como una inversión el cerrarle al paso a la pobreza que alcanza a más de la mitad de nuestra población más joven.

Según el informe sobre el presupuesto, los fondos destinados a la niñez se han reducido en un 4% desde 2014. El área más impactada es el desarrollo social con una merma de hasta 51%.

Las recomendaciones del IDJ, entre otras entidades y especialistas, incluyen aumentar la inversión en programas dirigidos a sacar a los menores de la pobreza por la vía de la movilidad económica de sus padres. En ese sentido, se proponen incentivos como el crédito contributivo por ingreso devengado. Es insostenible que personas que trabajan sigan sometidas a vivir bajo niveles de pobreza por falta de este tipo de herramientas.

Puerto Rico tiene la obligación de liberar a su población más rezagada de las ataduras que imponen el rezago socioeconómico y la desidia gubernamental. Con la mitad de sus ciudadanos sin recursos para disfrutar de condiciones de vida adecuadas, el país pierde oportunidades de mejorar.

Pero la pobreza y las estructuras de desigualdad que la perpetúan son flagelos superables con políticas sociales y económicas justas. Apostar a un futuro próspero para la isla conlleva abrirles oportunidades de progreso a nuestros niños y adolescentes, y a sus familias.

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