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El éxito de la nueva actividad económica depende de todos

En la nueva fase que amplía las operaciones económicas y sociales para las próximas semanas, con medidas cautelares, la prevención de contagios por COVID-19 debe prevalecer como la gran responsabilidad colectiva en Puerto Rico.

Los desastres recientes han mostrado la capacidad de los puertorriqueños de cuidarse y proteger a los demás. Este deber ético ha quedado en relieve nuevamente en las pasadas diez semanas de cese de actividades y encierro doméstico para guardar distanciamiento social.

Por más de dos meses, la mayor parte de los ciudadanos y el sector privado han pagado una fuerte dosis de sacrificio social y económico para evitar la propagación de la pandemia. Pero han evitado una escalada de casos de la nueva cepa de coronavirus que pudiera hacer colapsar el frágil sistema de salud. Con el mismo ahínco con que hemos superado los desastres causados por huracanes y terremotos, podemos revitalizar la economía sin bajar la guardia ante el coronavirus.

A partir del martes, comercios al detal, restaurantes, salones de belleza, barberías y otros negocios, así como iglesias, podrán reanudar actividades con ciertas restricciones de horario y número de personas atendidas simultáneamente. Desde ese día, los centros comerciales podrán comenzar a hacer los ajustes y la preparación del personal para crear espacios seguros para ellos y el público. El cumplimiento estricto con sus protocolos será determinante para retener el auspicio de los clientes.

De igual forma, los ciudadanos podrán acudir a las playas para ejercitarse, aunque los balnearios permanecerán cerrados para evitar aglomeraciones. Esta oportunidad preciada de disfrutar de la belleza de nuestras playas impone la responsabilidad de proteger ese valioso recurso que, aunque en menor escala, sigue recibiendo el impacto de desperdicios contaminantes, como guantes y mascarillas. Cada acción repercute en el ecosistema; cada ciudadano es guardián de su propia salud, tanto como de la del prójimo y de su entorno.

La mayoría de las disposiciones anunciadas ayer por la gobernadora Wanda Vázquez son iniciativas del sector privado que ha desarrollado protocolos para cada área de negocios. Esa proactividad empresarial para tener lista la reorganización interna que impone la emergencia salubrista contrasta, sin embargo, con el letargo que aún exhibe el gobierno en cuanto a la reapertura de sus propias operaciones, necesarias para la actividad comercial y la prestación de servicios.

En una semana, apenas un puñado de divisiones de las oficinas públicas deberá presentarse a sus áreas de trabajo. A partir de entonces comenzarían a diseñar los planes para incorporar a más empleados a la actividad productiva, en presencia o de manera remota. Así como lo han asumido los sectores privados, el gobierno tiene que poner en marcha su actividad con eficiencia.

Bajo el argumento de que Puerto Rico ha superado la crisis del coronavirus, el anuncio oficial pone sobre los hombros de patronos, empleados y ciudadanos, en general, el cumplimiento de las nuevas disposiciones. Según la gobernadora Vázquez, cuentan con el visto bueno de los asesores salubristas.

Expertos han reiterado suspicacias sobre el cuadro que el gobierno presenta sobre la pandemia debido a la falta de transparencia sobre los datos que permitan hacer análisis confiables. En esta nueva fase, cuando habrá más personas en espacios públicos, aumentarán los riesgos. Por lo tanto, más alta será la responsabilidad gubernamental de rendir cuentas y ampliar la administración de las pruebas más precisas y el rastreo de contactos.

Mientras tanto, conviene que el gobierno dedique los próximos días a planificar, en consulta, las próximas fases de reapertura, en caso de que la tendencia de contagios logre mantenerse baja. Contar con esa información de forma anticipada facilita la preparación de patronos y empleados. En el análisis, será oportuno mirar las experiencias de otros países para entender los aciertos y los errores cometidos en el proceso de reabrir.

Entre tanto, asuma cada sector su parte con las máximas precauciones para mantener a la población libre del COVID-19. Esperamos que el gobierno responda robusteciendo su capacidad de apoyo salubrista y logístico a la reapertura.

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