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Gran legado artístico de la maestra Victoria Espinosa

Un compromiso centrado en la excelencia y un firme espíritu de lucha para alcanzar objetivos que propiciaron el desarrollo del teatro y la cultura de Puerto Rico marcaron en todo momento la trayectoria profesional de la profesora y dramaturga Victoria Espinosa.

Desde la Universidad de Puerto Rico, asumió con pasión la noble tarea de educar a cientos de jóvenes que eventualmente se integraron al quehacer artístico como actores, productores o en otras labores profesionales en el teatro y otras bellas artes.

Por eso, sus pupilos recuerdan con gratitud la experiencia intensa de sus clases. Destacan el trato sencillo, las directrices claras y la exigencia incondicional de realizar ensayos reiterados en los que era fundamental demostrar esfuerzo creciente y disciplina.

Como maestra y directora de teatro, era una constante en su desempeño la aspiración a la mayor perfección en las representaciones escénicas. Su esmero en el detalle de toda producción se reflejaba al bajar el telón, cuando técnicos y actores respiraban el júbilo de un armonioso desempeño, premiado con enérgicos aplausos del público. Por eso, al acercarse al arco del proscenio para saludar a la audiencia, en innumerables veces recibió ovaciones de pie por su trabajo de dirección teatral, así como por emotivas actuaciones.

Espinosa demostró que el teatro tiene un valor social indiscutible y enriquecedor para la mente y el espíritu. Por eso llevó la experiencia teatral a miles de personas a través de toda la isla, donde su compromiso quedó patente en cientos de obras de calidad indiscutible.

Su versatilidad fue admirable. Los escenarios los transitó como actriz, directora, productora, escritora y gestora cultural. Desde todas sus posiciones se esforzó por elevar el teatro como una expresión viva de lo que somos como pueblo. Y lo logró con perseverancia y trabajo duro.

Se destacó como mujer valiente y estratega para defender a los actores y productores que la reconocen como parte de quienes propiciaron la creación del Colegio de Actores, y también la Asociación de Productores.

Entre otros proyectos importantes que impulsó, la clase artística recuerda sus esfuerzos para librar de la demolición a los teatros Matienzo y Music Hall. Para lograr salvar las salas, cabildeó con administraciones de los dos partidos políticos principales, y después de un largo trecho las estructuras fueron protegidas y hoy permanecen en operaciones en el corazón de Santurce. Una de las salas lleva su nombre como tributo perenne.

Detrás del telón, su huella se atestigua en la gran cantidad de obras memorables que dirigió, haciendo de cada una de ellas una experiencia única e irrepetible. Entre sus aportaciones, trajo a Puerto Rico los estrenos mundiales de las obras surrealistas del andaluz Federico García Lorca, “Así que pasen cinco años” y “El público”.

El entusiasmo por la obra de García Lorca se plasmó en el libro “Lorca en mí y yo en Lorca”. Así lo reconoció el Patronato Cultural Federico García Lorca, de la Diputación Provincial de Granada, en 2000.

Además de su liderazgo creador, los que la conocieron también recuerdan a Espinosa por su calidad humana y actitud positiva ante la vida, así como por una serenidad que contrastaba con la energía y el dinamismo que le imprimía al trabajo. En su función creativa, la maestra no se puso límites.

Por su entrega como mentora, generaciones de artistas hoy le rinden tributo póstumo con gratitud enorme. También el pueblo de Puerto Rico agradece su legado y su vida ejemplar de voluntad férrea y trabajo incansable.

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