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Ímpetu para avanzar en la renovación de la UPR

El aumento en nuevas patentes recién confirmado por la Universidad de Puerto Rico refleja avances necesarios para afianzar el prestigio académico de la institución y sobre todo para generar ingresos propios que faciliten la revitalización del primer centro docente del país.

Las universidades son fuentes principales de generación de conocimiento que contribuyen al desarrollo social y al progreso de los ciudadanos. Por ello, la gestión renovada de la UPR, centrada en la creación de nuevas patentes, reviste gran importancia.

La UPR reportó que recién se aprobaron 26 nuevas patentes, lo que elevó a 98 esos registros exclusivos, producto de inventos que resultan de investigaciones y trabajos realizados en el centro docente. En tiempos recientes, la entidad tenía solo 72 patentes, pero hoy trabaja con ahínco para avanzar en este renglón y ha logrado buenos resultados a corto plazo. La meta de la institución es obtener 140 patentes al cierre del año en curso.

La proyección citada se ampara en que la UPR ya ha sometido la documentación de 50 inventos ante la Oficina de Patentes y Registro de Marcas de Estados Unidos y otros 12 están ante la consideración inicial de la Oficina de Propiedad Intelectual y Comercialización, que labora en coordinación con la Oficina de Transferencia de Tecnología e Innovación de la institución. El avance reportado es notable porque, contrario a numerosas universidades en los Estados Unidos y otros países, en la UPR los recursos de estas oficinas son limitados.

Las investigaciones realizadas con alta rigurosidad académica representan un activo para cada universidad, así como para el personal responsable de desarrollar nuevos productos o servicios. En siglos pasados y tiempos recientes inventos o descubrimientos producto de la investigación académica adelantaron el prestigio de universidades como Oxford, con la penicilina; Minnesota, con la producción del primer marcapasos, y más recientemente la Universidad de Nueva York, que patentó el código de barras, o Stanford, que tiene la patente original de Google.

Las fórmulas y estipulaciones legales que determinan la creación de nuevos productos y servicios en el mercado aportan al desarrollo económico y al mejoramiento de la calidad de vida, al tiempo que implican ingresos por regalías en ventas de productos y servicios para los centros universitarios donde surgen los inventos.

Cuando las universidades se destacan por la creación de nuevo conocimiento que se traduce en aplicaciones prácticas beneficiosas para la sociedad, cada institución, además de prestigio, logra mayor apoyo gubernamental y de la empresa privada en términos de fondos o financiamiento para encaminar nuevas investigaciones o estudios. Las universidades, además, logran incorporar mejores profesores, aumentan su personal especializado y sus egresados tienen más potencial de contratación bien remunerada.

El trámite para obtener patentes, de acuerdo con un artículo de la Revista Jurídica de la UPR, es uno complejo e implica disponibilidad de expertos de licenciamiento y apoyo legal clave. La gestión por caso puede tomar al menos seis meses o un año, por lo que requiere buen seguimiento y gran empeño. En Estados Unidos, las oficinas universitarias a cargo de estos asuntos tienen personal que, una vez obtenidos los permisos, velan por el cumplimiento en los pagos de patentes para garantizar ingresos consistentes a los centros de estudios, entre otros recursos.

Por ello, será conveniente examinar que como parte de los cambios contemplados en la UPR se puedan replicar o ajustar modelos eficientes sobre transferencia de tecnología vigentes en otras universidades.

El dinamismo encaminado a maximizar el desarrollo de la propiedad intelectual para obtener beneficios de comercialización como las patentes y mantener investigaciones en campos diversos como biotecnología, agricultura e ingeniería, entre otros, será medular como parte de una renovación plena de la UPR.

Ese ímpetu se debe replicar en todos los ámbitos de la institución para fortalecer su sana administración y transparencia. Avanzar en estos objetivos en un centro que es cantera de mentes brillantes e innovadoras permitirá afianzar a la Universidad como una institución de vanguardia en el nuevo siglo.

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