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La creación de empleos en la agenda prioritaria

Reactivar la economía después de la crisis causada por la pandemia del COVID-19 en Puerto Rico conlleva conocer el perfil de la población desempleada por la emergencia y diseñar un plan de desarrollo económico ejecutable que la sume al mercado laboral en el nuevo marco de las oportunidades asociadas a la reconstrucción.

La ubicación de la isla como la segunda jurisdicción con más desempleo en Estados Unidos, debido a la pandemia, requiere de estrategias coordinadas que propicien la sobrevivencia de los sectores en mayor riesgo de colapsar, como las micro, pequeñas y medianas empresas (pymes), que generan el 42% de los empleos del sector privado.

Un informe reciente de la Junta de Supervisión Fiscal ha advertido que este sector no solo necesita un programa de subvenciones y préstamos, sino también asistencia técnica de desarrollo de capacidades que les ayude a adaptarse a las nuevas formas de negocio y trabajo.

Economistas han alertado que el sector de las pymes está en riesgo de cierre permanente a gran escala, que mantendría sin empleo a miles de trabajadores que habían quedado cesantes de forma temporal. Asimismo, se anticipa que grandes empresas en sectores importantes, como el ecosistema de turismo, tendrían que operar con restricciones o se mantendrían cerradas por más tiempo.

Lejos de asumir dichas proyecciones con derrotismo, se impone identificar las acciones necesarias para superarlas. ¿Cómo el gobierno, los empleadores y los trabajadores construirán una economía sólida, capaz de crear oportunidades de trabajo y desarrollo duradero?

Por un lado, hay encaminados esfuerzos importantes que buscan atraer de nuevo la manufactura a la isla en momentos en que Estados Unidos se inclina a depender menos de las cadenas globales de producción ante la experiencia con la pandemia. Por otro lado, el proceso de reconstrucción permite identificar los trabajos que tendrán mayor demanda, como la planificación, la ingeniería, las ciencias, el desarrollo comunitario y los oficios relacionados a la construcción. Además, el distanciamiento al que obliga el coronavirus ha permitido redimensionar el aporte de las tecnologías digitales y el teletrabajo a la productividad de las organizaciones.

Este periodo debe aprovecharse como oportunidad para el desarrollo coordinado de las competencias de mayor demanda a futuro.

Según el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, la tasa actual de personas desempleadas en Puerto Rico roza el 21%, superado solo por Nevada con casi 23%. Según el informe, solo la semana pasada 29,556 personas reclamaron el seguro por desempleo regular y del Programa de Asistencia de Desempleo por Pandemia, siendo estos la mayoría de los casos.

Informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) exponen que los sectores económicos que podrían resultar menos impactados por la pandemia son los de prestación de servicios de salud y servicios sociales, educación y agricultura, entre otros.

El organismo ha recomendado también a los gobiernos cuatro pilares de acción, algunos de los cuales coinciden con el informe de la Junta supervisora. Los primeros son estimular la economía y el empleo con una política fiscal activa, préstamos y ayudas financieras, y apoyar las empresas, el empleo e ingresos con la ampliación de la protección social y de medidas para mantener empleos, lo que el gobierno federal y el local han atendido.

Un tercer eje de acción recomendado por la OIT es proteger a los trabajadores con modalidades como el teletrabajo, prevenir la discriminación y la exclusión, y facilitar la prestación de servicios de salud, entre otros. Como cuarto paso, la organización recomienda buscar soluciones mediante el diálogo social, para fortalecer la capacidad y resiliencia de las organizaciones empleadoras y los trabajadores.

Todo ello puede darle forma a un plan de desarrollo económico en que se identifique claramente el rol que jugará cada sector - turismo, manufactura, agricultura, empresarismo local- con estrategias ejecutables y medibles.

A la par, debe diseñarse el proyecto educativo y de capacitación que generará los profesionales y trabajadores que requiere ese Puerto Rico de las próximas décadas.

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