💬 0

La manufactura es pilar de la creación de empleos

La manufactura en Puerto Rico, responsable del 40 por ciento de la producción local de bienes y servicios, y de 74 mil empleos, sigue siendo un gran pilar de nuestra economía y, como tal, debe ser parte integral del reordenamiento de la actividad económica.

No obstante, la caída de la producción manufacturera, a 40 puntos en el Purchasing Manager Index es el mayor descenso registrado en el sector desde que el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico inició la medición en 2010.

Lo que se revela es un grito de alerta que no puede caer en oídos sordos. Contrario a una puntuación de 50 puntos o más, que indica que la manufactura está en expansión, el sector lleva más de seis meses con puntuaciones de 40 o menos. Es el signo inequívoco de contracción severa para una actividad que en 2008 generaba 101 mil empleos y 168 mil en 1995, su año pico. Al escenario se suma un desempleo de doce por ciento en la Isla.

Frente a esta realidad Puerto Rico cuenta con un enorme caudal de personas bien educadas y dotadas de destrezas para trabajar en las áreas de crecimiento de la manufactura, tales como la investigación y la tecnología.

La industria farmacéutica, por ejemplo, da empleo directo a 18 mil personas y representa el 30 por ciento del producto doméstico. Sus componentes invirtieron $58 mil millones en investigación y productos nuevos tan reciente como en 2015. El sector se ha mantenido gracias a un recurso humano bien preparado, ya que el 75 por ciento de su plantilla tiene grado universitario, y haciendo ajustes, como la búsqueda de nichos para atender a poblaciones pequeñas y condiciones crónicas. Hoy día, desde Puerto Rico se suplen productos a más de cien mercados en otros países.

En la fortaleza de estos renglones se halla también un detente a uno de los mayores problemas de Puerto Rico: el éxodo masivo de nuestra gente, muchos jóvenes adultos en edad productiva. Nada más que en los primeros tres meses de 2017 salieron 65,000 personas más de las que entraron. Para retenerlas hay que dar seguimiento a los pasos dados aquí y en el Congreso, para reformular los incentivos a esta industria.

Con el aval del sector privado, se ha presentado ante el Congreso un proyecto de ley que busca extender la Sección 199 del Código de Rentas Internas federal a las compañías, con base en Estados Unidos, que operan en la Isla. De hacerse permanente la deducción de ingresos por actividades de producción doméstica en Puerto Rico que la medida contempla, se estima que el impacto sería de $365 millones en dos años para la Isla.

En este contexto, es imprescindible también buscar el mejor espacio para Puerto Rico dentro de la reforma contributiva que contempla la administración del presidente Donald Trump.

Contamos, en el Plan Fiscal a diez años, con un andamiaje para guiar los pasos del Gobierno hacia la estabilidad y la recuperación de su crédito. Pero queda al descubierto la puesta en vigor de un plan de desarrollo económico que permita a la Isla insertarse en las nuevas tendencias económicas, sacando provecho al talento, la educación y el bilingüismo de nuestro capital humano, y la relación con el mercado de Estados Unidos.

Hacia eso hay que mover los incentivos económicos. Si se depuran los existentes y los próximos se conceden a base de su potencial de retorno de inversión -en empleo y generación de actividad económica-, pueden volver a ser el motor de la actividad económica para el que fueron concebidos.

Hay que hacer converger el interés natural de crecimiento del sector privado con el del Gobierno por desarrollar la economía y salir de la crisis. La manufactura está en un terreno común a ambos. Por ello debe procurarse que recupere el lugar en la economía que ha ocupado históricamente.

💬Ver 0 comentarios