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Las Fiestas deben elevar la imagen de Puerto Rico

La visita de más de 35 mil turistas que viajan en 14 cruceros, muchos en coincidencia con la celebración de las tradicionales y coloridas Fiestas de la Calle San Sebastián en el Viejo San Juan, provee a Puerto Rico una gran oportunidad para exhibir, principalmente dentro de la ciudad amurallada, su variedad de ofrecimientos culturales.

Esperamos eficiencia organizativa y de seguridad de parte del liderato de la capital, en esta inusual simultaneidad de entretenimientos, para exhibir exitosamente al país como una plaza turística de calidad.

Al incluirnos como puerto base en las rutas en el Caribe, los cruceros nos brindan una plataforma excepcional para convertir al turismo en motor del crecimiento económico, como ocurre en otras partes del Caribe. La Compañía de Turismo espera un crecimiento de 30% de pasajeros de crucero de aquí al verano.

Los turistas deben encontrar experiencias que les hagan valorar la estancia. Recientemente el diario The New York Times recomendó a Puerto Rico a viajeros que muestran mayor sensibilidad a los destinos y aprecian la identidad de la gente y los entornos visitados.

En Puerto Rico, el turismo sostiene alrededor de 77,000 empleos. Bien administrados, eventos como el que en estos días vive el Viejo San Juan tienen el potencial de fomentar la actividad económica de individuos y familias, no solo de la isleta amurallada, sino del resto del país. Las artesanías, la gastronomía y los actos musicales están entre la rica variedad de servicios y productos de las Fiestas de la Calle San Sebastián. El municipio de San Juan estima que los eventos representan un impacto económico de sobre $4.5 millones.

Las fiestas han trascendido a la capital. Permiten proyectar la identidad y costumbres puertorriqueñas en un ambiente de alegría. Son promoción para nuestras riquezas culturales y la calidad de nuestro recurso humano. Esperamos que las actividades contribuyan a una imagen positiva de Puerto Rico luego que al cierre de 2018 recibiera a más de 1.6 millones de pasajeros, con un impacto de $198 millones en la economía.

Es vital contar con vigilancia cuidadosa y respetuosa por parte de los efectivos policiacos que son apoyados por 268 cámaras de vídeo. Se requiere, además, la colaboración de todo compueblano pues este año se espera a un millón de personas en las antiguas calles.

Cada puertorriqueño es embajador de Puerto Rico ante el turista y debe demostrar que el país está listo para el turismo.

El casco histórico representa toda la riqueza de nuestra isla. De entrada, su arquitectura colonial es ejemplo de conservación para el mundo. En las calles de la antigua ciudad, los visitantes podrán apreciar la abundante y variada producción musical y artística del país. Por ello, es preciso que se mantenga la limpieza en las plazas de las presentaciones, desde el teatro Tapia hasta La Perla.

La presente edición contará con más artesanos que en años anteriores, con sus piezas de talla de santos y escenas basadas en la tradición y la vida moderna puertorriqueña, entre otros productos. La artesanía permite dar a conocer los talentos de nuestra gente y su alto grado de creatividad en el manejo de temas y materiales. Y se convierte en una fuente de ingreso para muchas familias.

Los asistentes también podrán abrazar los aromas, sabores y texturas de la gastronomía local. La creación de recetas originales con ingredientes autóctonos, así como la adaptación de los platos tradicionales con la tecnología y conocimientos de hoy generan una vasta propuesta.

Debemos capitalizar coyunturas culturales como las Fiestas de la Calle San Sebastian para fortalecer el papel del turismo en nuestra economía. El éxito de estas actividades redundaría en una gran inyección económica para la isla, así como en su importante promoción a través de la experiencia de cada visitante.

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