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Los jóvenes pueden ser escudo contra el virus

En la medida que se confirman nuevos contagios del COVID-19, se hace evidente que la pandemia no discrimina por edad. Desde bebés hasta adultos en sus 20 y 30 años, son parte de la lista de pacientes que han arrojado positivo por el mundo. Puerto Rico no es la excepción. El llamado a protegerse y permanecer en casa es para todos, porque todos estamos expuestos a contraer la peligrosa enfermedad.

Entre los once casos más recientes informados ayer por el gobierno de Puerto Rico, hay una mujer de 26 años, dos hombres de 29 años y 32 años, dos mujeres de 48 años y una de 49. En California, el gobierno informó que la mitad de los casos confirmados son personas entre las edades de 18 y 49 años. En España, la persona fallecida más joven no alcanzaba los 20 años. Más del 35% de los casos confirmados e informados por edad esta semana en ese país, estaba por debajo de los 50 años. De estos, casi el 19% (más del 6% del total) tuvo que ser hospitalizado. En Corea del Sur, el 30% de los positivos estaba entre los 20 y 29 años.

Estos datos refutan la idea errada de que los jóvenes están inmunes a la nueva cepa del coronavirus. Si este virus se ensaña de forma más manifiesta contra adultos mayores se debe principalmente al alto riesgo de que padezcan otras condiciones de salud que empeoran la enfermedad.

Muchos jóvenes han asumido la responsabilidad de protegerse del virus. No obstante, desde que se comenzó a detectar la pandemia en diversos países y su alto impacto sobre los adultos mayores, otros desoyeron el llamado a permanecer en sus hogares para prevenir la propagación de los contagios. Cuando las autoridades en países como Italia pidieron a la gente quedarse en casa, algunos jóvenes asumieron el receso de clases y labores como días festivos. Hasta la semana pasada, en lugares tan cercanos como Miami, grupos hacían alarde de invencibilidad, congregándose en playas y lugares públicos. Actitudes que anteponen el disfrute inmediato a la responsabilidad personal y social, han sido un catalítico en la propagación de contagios.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido a las generaciones más jóvenes que este virus puede causarles neumonía severa, que tengan que ser hospitalizados durante semanas o incluso perder la vida. La entidad ha reiterado que, aunque los síntomas sean leves, esa población puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte de otras personas.

En Puerto Rico, los riesgos de la población joven de enfermarse aumentan si se consideran las tendencias en hábitos y en enfermedades que les hacen más vulnerables. Según datos del Departamento de Salud, para el año fiscal 2014-1015, el 11% de los menores de 18 años fumaba. Casi el 16% de los niños y adolescentes tenía asma, con mayor prevalencia entre los varones. Solo este dato coloca a buena parte de nuestros jóvenes entre los factores de riesgo.

Debe sumarse a estas cifras el hecho de que más de la mitad de los niños y jóvenes en la isla vive bajo condiciones de pobreza, lo que supone mayores niveles de estrés, problemas de peso y otras condiciones asociadas a la falta de acceso a alimentos saludables. Asimismo, es propio considerar que el 35% de los abuelos vivía con sus nietos para 2017 y estaba a cargo de sus necesidades básicas. Esto representa una amenaza en dos vías: si estos menores de 18 años ignoran las recomendaciones de no salir y de mantener el distanciamiento social, exponen a sus cuidadores quienes son, además, sus proveedores.

De ahí la insistencia en que todos debemos quedarnos en casa, aún sin presentar síntomas del coronavirus.

Esta pandemia convoca, especialmente, a los más jóvenes a ser el frente de defensa en Puerto Rico. Cumplen su misión permaneciendo en sus hogares durante este periodo de distanciamiento para protegerse y cuidar a los más indefensos.

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