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Los pasos para reconstruir tienen que ser firmes

Es una muy buena señal que el presidente de una institución tan importante como la Reserva Federal de Nueva York, William C. Dudley, sea plenamente consciente de la coyuntura en que se encuentra Puerto Rico, y presente sus recomendaciones para la restauración fiscal de la isla y su regreso a los mercados de capital.

En el centro de las tareas de la Reserva Federal, cuya rama en Nueva York cobija a Puerto Rico, está establecer la política monetaria de Estados Unidos, velando por la solidez financiera de los gobiernos estatales y del sector prestatario.

Por lo tanto, la receta para la recuperación contenida en las expresiones de este experimentado ejecutivo de la Reserva refleja el interés de la institución por que Puerto Rico recupere su salud como cliente de la industria de valores.

Dudley, quien se retira del cargo este año, es un influyente promotor de políticas públicas que demostró sus quilates durante la peor crisis financiera global de las últimas décadas, de 2007 a 2009.

En su más reciente visita a Puerto Rico, el financiero presentó un análisis de las economías de Puerto Rico y las Islas Vírgenes después del azote de los huracanes Irma y María. Aunque expresó que nuestra economía muestra señales de resiliencia, aprovechó para alertar sobre el ritmo que deben seguir los trabajos de recuperación ante situaciones como la imposibilidad del gobierno de tomar prestado para hacer obras.

Dudley puntualizó que los trabajos de reconstrucción deben realizarse al mismo tiempo que se ponen en vigor las reformas estructurales y presupuestarias con las que el gobierno busca restaurar las finanzas públicas. Advirtió que el ajuste fiscal será doloroso y que muchos de los necesarios cursos de acción de los próximos meses serán tremendamente impopulares. También recalcó que le toca al gobierno puertorriqueño y a la Junta de Supervisión Fiscal encaminar juntos las iniciativas.

Coincidimos.

El liderazgo de Puerto Rico tiene que ser valiente. La encrucijada isleña le impone la responsabilidad de tomar las acciones imprescindibles para lograr un rumbo fiscal sostenible. Esto implica que hay tomar decisiones por demasiado tiempo aplazadas en los ámbitos laboral, energético, estadístico, de reglamentación, la transparencia financiera y la relación de colaboración entre gobierno y empresas.

La meta de los esfuerzos es mejorar el clima de hacer negocios, en beneficio del inversionista local y del extranjero. Ningún sector puede estar exento de aportar para elevar la competitividad de Puerto Rico en el escalafón mundial.

De parte del gobierno hay unos atrasos preocupantes. Está pasado el tiempo de que actualice sus estados financieros auditados, lo que no se realiza desde 2014 a pesar de múltiples pedidos por parte de miembros del Congreso y acreedores. Dudley lo incluye como un paso en la senda correcta. Hay que poner atención a su consejo para abonar a la recuperación de la credibilidad ante el gobierno federal y los mercados de capital.

El plan fiscal que la Junta de Supervisión certificaría próximamente debe ser la hoja de ruta para encarar los retos de pueblo puertorriqueño. La recuperación y transformación del sistema energético, con la inversión de capital privado, para hacerlo resistente, amable al ecosistema y menos oneroso para el consumidor y el inversionista, es la asignación más importante porque es la columna del desarrollo.

Continuar flexibilizando los reglamentos y reducir la burocracia gubernamental son esfuerzos esenciales para abaratar los costos de hacer negocios. Así se labra el terreno para la creación de empleos y el freno del torrente migratorio.

Dudley indicó que el mercado laboral ha dado una leve señal de mejoría tras el huracán que debe durar por algún tiempo y que la economía ha comenzado a recuperarse. Estas señales positivas, verbalizadas por el representante de una institución clave de la industria de valores, deben motivar al país a moverse con paso decidido hacia la reconstrucción.

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