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Paso de avance hacia la recuperación post ciclón

El camino a la reconstrucción de Puerto Rico cuenta ahora con la agilización del desembolso de una parte de los fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) asignados a la recuperación post huracán María.

Al flexibilizar los requisitos para comenzar ciertos proyectos permanentes denominados “de gran escala no críticos”, el gobierno federal se muestra sensible a la realidad urgente que atraviesa la isla y dispuesto a facilitar la recuperación. Asimismo, reconoce los esfuerzos que hace el gobierno local para adoptar controles y poner en marcha los planes de reconstrucción.

La flexibilización del desembolso de estos fondos relacionados con el ciclón, sumada a la declaración presidencial de varios municipios como zona de desastre tras los sismos, debe facilitar el flujo de ayuda rápida para las víctimas del terremoto y acelerar la demorada recuperación del golpe huracanado.

La determinación federal debe ser acogida por el gobierno local con mecanismos rigurosos y ágiles que aseguren el mejor uso del dinero. Además, será importante demostrar que el Estado trabaja sin descanso, de forma ágil y organizada, para identificar los proyectos prioritarios y los planes de ejecución.

La disposición de FEMA ofrece un mecanismo alterno que evita al gobierno de la isla tener que acordar estimados fijos de los costos de los proyectos. La autoridad local podrá comenzar el proyecto y FEMA pagará una vez finalizado. De esta manera, el gobierno podrá reconstruir estructuras municipales y proyectos como carreteras, indispensables para echar a andar la actividad económica.

Como parte del proceso, el gobierno y FEMA deberán definir a cuáles proyectos aplicará el beneficio y cuáles permanecen bajo mayores restricciones. Debe considerarse en la selección cuáles obras apremian y ofrecen mejores oportunidades de fomentar el desarrollo de la isla.

Al dar a conocer la decisión, FEMA reconoció la gestión de la gobernadora Wanda Vázquez en los esfuerzos de ayudar a los damnificados de los eventos naturales de 2017 y de las pasadas semanas.

Al anuncio hecho el jueves por FEMA se suma el otorgamiento, por parte del Departamento de Educación de Estados Unidos, de una extensión para el uso de dinero federal de ayuda inmediata para la recuperación de escuelas.

Estas medidas amplían el marco de acción inmediata del gobierno local para atender efectivamente las necesidades generadas por los eventos naturales de los pasados dos años y medio. Sobre todo, luego de la imposición federal reciente de una lista de restricciones más severas al uso de los fondos para la recuperación tras el huracán.

La reconstrucción es uno de los grandes retos que Puerto Rico tiene en agenda para este año. Siguen también pendientes los acuerdos para renegociar las deudas sometidos ante el Tribunal de Título III de Promesa. Como se ha vuelto a hacer evidente con los movimientos telúricos, hay que transformar la infraestructura eléctrica y desarrollar estrategias de justicia social que cierren la brecha de la desigualdad. Antes, como ahora, queda en evidencia la necesidad de proveer vivienda asequible y segura a la población, particularmente a los damnificados por el huracán y por los sismos.

La mejora que comienza a percibirse en las relaciones con el gobierno federal alienta su fortalecimiento. Cada acción proactiva por parte de las autoridades locales servirá como peldaño para ganar confianza en Washington, en los mercados y entre la población. La apertura recién mostrada por el gobierno federal con los fondos de FEMA pudiera sumarse a los esfuerzos para abrir el camino a la agilización de la entrega de los dineros para los grandes proyectos de infraestructura y vivienda bajo el programa de desarrollo comunitario para atender desastres (CDBG-DR).

Puerto Rico comenzó un año que subraya las necesidades prioritarias acentuadas desde la emergencia de 2017. El esfuerzo unido puede trazar las rutas imprescindibles para que la recuperación se encamine en la mejor dirección.

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