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Reforzar el turismo como motor económico del país

La inclusión de siete de nuestros hoteles en el selecto grupo de los mejores del Caribe es ejemplo elocuente de las oportunidades de crecimiento de una industria que se mantiene como pilar económico clave, pero que es medular reforzar en tiempos de cambio y alta competitividad.

Otro paso de avance reciente es el interés de una línea de cruceros de lujo de incluir a Ponce y a la isla de Vieques en sus rutas. Un tercer giro positivo es el inicio de operaciones de una empresa de aviones anfibios que movería pasajeros desde San Juan a Vieques, Culebra e Islas Vírgenes, entre otros destinos caribeños.

Estas nuevas iniciativas merecen apoyo gubernamental para promover su desarrollo y ampliación. Esa colaboración, a su vez, debe estimular el interés de otros inversionistas que pueden aportar a la recuperación del crecimiento turístico del país.

A la vez que se maximiza el potencial de esta coyuntura, resulta esencial sintonizar los esfuerzos de promoción con las tendencias actuales, empezando por el predominio de las plataformas digitales. Es imperativo que Puerto Rico tenga presencia destacada en las mismas, que son hoy por hoy herramienta predilecta para la búsqueda de información; la toma de decisiones sobre destinos turísticos; la reservación de vuelos, hospederías y eventos; y el intercambio de opiniones en las redes sociales.

Asimismo, es necesario conocer el perfil del viajero actual, cada vez más social, activo y deseoso de experiencias diferentes. El país está capacitado para ofrecer dichas vivencias, en las modalidades de turismo rural, verde, comunitario y cultural.

El turismo médico y de bodas, otras dos variantes muy vigentes desde hace años, también deben ser redimensionados a fin de que generen mayores oportunidades de actividad económica.

Otra de las corrientes a considerar es la demanda por actividades del turismo de aventura, así como la preferencia por interactuar con las poblaciones locales. La diversión playera y la variada oferta gastronómica siguen siendo valores incuestionables de la industria, pero la riqueza de nuestras opciones turísticas va más allá. Es fundamental propagar ese mensaje en el exterior.

Los esfuerzos deben promover actividades sostenibles, que reduzcan el impacto negativo en el ambiente y las comunidades. Estas últimas deben ser integradas como aliadas plenas en el desarrollo y la ejecución de las estrategias.

Puerto Rico figuró entre los destinos del Caribe que no registraron crecimiento en 2018, ante las ofertas de varios países de la región que no tienen la variedad de atractivos de la isla. Por ello, es vital que el país mantenga su empeño en el objetivo de definir un posicionamiento diferenciado a nivel global. El análisis conducente a ello debe aquilatar nuestras fortalezas y ventajas competitivas, así como las áreas que requieren mejoría.

En estas corrientes deben estar basados los planes estratégicos atemperados a los perfiles de los viajeros modernos. Se requerirá la integración de esfuerzos entre el sector gubernamental, con el Departamento de Desarrollo Económico y la Compañía de Turismo a la cabeza, y los componentes privados de transporte, alojamiento, entretenimiento y servicios al turista, entre otros. Un actor de peso en la ecuación es la Organización de Mercadeo de Destino, Discover Puerto Rico, que ya ha emprendido innovadoras campañas para promocionar la isla.

El apoyo a las empresas que han decidido incluir a Puerto Rico en sus proyectos y la adaptación a las necesidades del viajero actual son factores impostergables en la revitalización del turismo como motor económico del país.

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