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Respetar a las mujeres es base para la justicia social

Las mujeres han logrado avances importantes en espacios de la sociedad contemporánea, pero persisten brechas marcadas que deben ser combatidas en la mayoría de los países, incluido Puerto Rico.

La brecha salarial es uno de los aspectos más notables de la disparidad social. Sin embargo, la equidad como clave para la justicia y paz atañe también a los escenarios como el familiar y el comunitario.

Puerto Rico tiene que moverse de forma vigorosa a constituirse como un país en el que impere pleno respeto a las mujeres como fundamento de una sociedad justa y armoniosa.

En la isla, las mujeres constituyen el 52% de la población, pero su participación laboral se limita al 44%. Además, la remuneración por su trabajo es sustancialmente menor que la de los hombres, según estadísticas del Censo de los Estados Unidos.

En campos laborales dominados por las mujeres, como los trabajos en servicios de salud y cuido, la diferencia en la remuneración mensual se calcula en $2,350 menos que los honorarios de los hombres. Si se consideran todos los empleos, la diferencia es de $2,193, según el Censo. Mientras, el 53 por ciento de las mujeres en Puerto Rico desempeña labores no remuneradas.

El escenario de inequidad se exacerba en la crisis económica que ha sumido en el desempleo a más mujeres jefas de familia, quienes no necesariamente cuentan con sustento para sus hijos y dependen de ayudas gubernamentales limitadas para atender el hogar.

Además, el panorama es desalentador para miles de mujeres expuestas a patrones de violencia doméstica e impedidas de lograr ayuda para lograr su estabilidad y la de sus vástagos. El gobierno tiene que esclarecer con celeridad las denuncias de las agresiones, para proteger a las víctimas y evitar la impunidad que pone en riesgo la vida de jóvenes, adultas y menores. El desgarrador indicador de un feminicidio cada siete días tiene que pasar pronto a ser cosa del pasado.

Al iniciar una jornada de 16 días contra la violencia de género, líderes que promueven la equidad en la isla destacaron la importancia de atender con prioridad la educación centrada en eliminar actitudes y prácticas opresivas contra las mujeres. Esa es una herramienta principal para forjar cambios sociales trascendentales que propicien generaciones que reconozcan y defiendan la equidad, inspiradas por el respeto a la diversidad y los derechos humanos. Este esfuerzo incluye material educativo en línea para combatir roles de género y prácticas que minan la equidad.

Puerto Rico debe romper mitos y estereotipos sobre la mujer, estimulados por visiones de una sociedad caracterizada por la hegemonía del hombre. La educación con perspectiva de género se propone como opción para esa meta. Educar para erradicar la construcción social de lo masculino como superior a lo femenino debe fomentarse desde la socialización en los hogares y persistir en la escuela, así como en instituciones que inciden luego en el proceso de desarrollo del individuo.

En el mundo laboral es imperativo lograr visiones de apertura empresarial que eliminen la brecha salarial. La isla puede ubicarse en la vanguardia convirtiendo en cosa del pasado indicadores nefastos como los documentados por investigadores como Michelle Budig, quien encontró que en Estados Unidos el sueldo del hombre aumenta 6% si tiene hijos, pero el de la mujer en igual situación baja 4%.

Aunque en Puerto Rico, como en otros países, un número creciente de mujeres tiene mayor preparación académica que los hombres, los patronos tienen que moverse a garantizar igual paga en renglones donde impera la disparidad. Se trata de barreras que urge derribar.

Nuestro país puede encaminar cambios de vanguardia que permitan forjar una sociedad de equidad, libre de toda opresión contra las mujeres, y defensora de los derechos humanos como instrumento para formar a generaciones armoniosas y justas.

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