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Servidor público de liderazgo excepcional

Marcelo Trujillo Panisse aprendió a trabajar en equipo desde joven gracias al baloncesto, donde integró quintetos importantes como los Leones de Ponce.

En la Liga de Baloncesto Superior Nacional (BSN), su liderazgo lo llevó a ser mentor. Así se convirtió en dirigente de los Piratas de Quebradillas y los Capitanes de Arecibo. Del norte llegó al este, donde se desempeñó como apoderado de los Grises de Humacao, pueblo que posteriormente lo convirtió en su alcalde.

En la política, Trujillo Panisse practicó los valores que había ensayado en el deporte y que en ese nuevo escenario de retos representaron su ficha ganadora para batallas enérgicas por el bienestar de su municipio.

Fue trabajador incansable y entusiasta. Planificaba, dirigía y ordenaba, pero mantenía un trato digno a los demás. Así ganó simpatías y retuvo la dirección del ayuntamiento humacaeño por 19 años consecutivos.

Sus allegados destacan su capacidad de aportar soluciones y la destreza de promover consensos. El respeto al opositor lo distinguió en la arena política, siendo maestro para los más jóvenes. Como educador laboró en la Universidad Interamericana.

Su gran pasión fue el desarrollo de la Ciudad Gris y el bienestar de su gente.

Por eso, levantar a su pueblo tras el duro golpe del huracán María, cuya furia mayor se desató en la zona de Humacao, constituyó su empeño máximo hasta el final de su productiva vida.

Hoy el progreso urbano alcanzado bajo su administración propicia que se le reconozca como el arquitecto del Humacao moderno. Estructuras de gran valor como el Parque Julio Cora y el Centro de Bellas Artes Águedo Mojica atestiguan su legado a la cabeza del ayuntamiento.

Sin embargo, su contribución mayor figura en las enseñanzas que como ser humano compartió con las distintas generaciones que hoy lo consideran su maestro y que lo recordarán como un servidor público de liderazgo excepcional.


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